Ya estamos a mediados de diciembre, y toca ir haciendo revisión del año que acaba. Tengo que decir que para mí el 2025 ha sido muy movidito, tanto personal como profesionalmente… Pero también, y seguramente por las mismas razones, ha sido un año muy gratificante, en el que considero que he crecido y madurado en muchos aspectos.
En el aspecto profesional, hay dos cosas que han pasado este año por las que estoy tremendamente agradecida, y por qué no decirlo, también orgullosa. La primera ya os la conté en septiembre: conseguir la certificación de ACC.
La segunda ha sido un viaje de aprendizaje (¡y desaprendizaje!) que comenzó en enero, y que no diré que acaba de terminar, porque estoy segura de que voy a seguir aprendiendo… Acabo de completar la formación del programa de certificación ATA – Awareness to Action (Conciencia en Acción), impartido por Mario Sikora y María José Munita, de Awareness to Action International. Y para mí ha supuesto encontrar una pieza fundamental para mi proyecto de coaching con eneagrama.

(Imagen simbólica de los tres sesgos instintivos que caracterizan la metodología de Awareness to Action: preservadores, navegadores y transmisores. ¡Gracias Óscar por los dibujos!)
Si lleváis un tiempo leyendo este blog, quizá me habréis visto mencionar tímidamente el eneagrama en algunas ocasiones, muy pocas teniendo en cuenta que llevo tres años estudiándolo en detalle… Y no ha sido por falta de interés, ni mucho menos: el eneagrama me parece un tema fascinante ,y una herramienta extraordinaria para el desarrollo personal (y profesional).
Ha sido sobre todo por falta de confianza en poder explicarlo bien, en poder transmitir todo su valor sin caer ni en estereotipos superficiales (que nos encasillan en lugar de liberarnos) ni en explicaciones enrevesadas (que nos confunden más que ayudarnos). Y aún me queda mucho que progresar, estoy segura, pero a día de hoy ya puedo decir que tengo esa confianza.
Llegados a este punto, viene bien aclarar qué queremos decir exactamente con «el eneagrama». En el sentido más literal, el eneagrama es un símbolo cuyo nombre viene del griego: ennea significa «nueve», y grama, «línea», y efectivamente, es un diagrama formado por nueve líneas, conectando nueve puntos situados alrededor de un círculo.
Este símbolo se utiliza como parte de una herramienta de crecimiento personal, el llamado «eneagrama de la personalidad», que describe nueve perfiles de personalidad diferentes y relacionados entre sí conforme a ciertos patrones.
Ahora bien, algo que no mucha gente sabe es que no existe un único «eneagrama» fijo e inamovible, en el sentido de que no es un sistema propietario de tipología de la personalidad como podría ser DISC o MBTI (Myers-Briggs). En el mundo del eneagrama hay varios enfoques y escuelas de pensamiento, unas más antiguas y otras más modernas, que han ido evolucionando y refinándose con el tiempo, al igual que la psicología, la filosofía y otras muchas disciplinas también han ido evolucionando progresivamente y construyendo nuevos enfoques sobre las base de los anteriores.
Si lo comparásemos con un sistema operativo, por ejemplo, no sería como Windows o Mac OS, sería más bien como Linux – código abierto, disponible para que cada uno pueda hacer sus propias versiones, mejoras y aportaciones.
Pues bien, uno de los problemas que hay actualmente con el eneagrama es que mucha gente lo aprende basándose en libros que llevan escritos muchos años, con ciertos conceptos e ideas que ya están obsoletos y para los que hoy en día tenemos mejores explicaciones, surgidas de la aplicación práctica del modelo a lo largo de los años. O peor aún, les llega solamente una versión parcial de esas ideas y conceptos ya de por sí estereotipados, en forma de descripciones ultrarresumidas y chistes superficiales publicados en las redes sociales.
Y la verdad es que es una pena, porque el eneagrama cuando se entiende bien, se explica bien y se aplica bien, tiene al mismo tiempo una profundidad y una sencillez que resultan sorprendentemente poderosas, y tremendamente útiles tanto en el terreno personal como en el profesional.
Por eso estoy tan contenta de haber encontrado un enfoque del eneagrama que no sólo me permite entenderlo en profundidad, sino sobre todo explicarlo con claridad y sencillez, y aplicarlo a situaciones prácticas dentro y fuera del coaching. Así que, a partir de enero, podéis esperar mucho más contenido sobre eneagrama en este blog: os iré explicando en qué consiste la metodología de Awareness to Action, o ATA, sus distintos componentes y las relaciones entre ellos.
Mil gracias otra vez Mario y María José por vuestra generosidad en este último año, compartiendo vuestra sabiduría y el modelo tan práctico que habéis construido a base de mucho trabajo. Gracias también Lee, Micky y Creek por vuestro apoyo, cada uno con vuestro propio estilo y perspectiva, y a todos los compañeros con los que he coincidido en clase. Y cómo no, gracias también a Autognosis, mi anterior escuela y la que asentó las bases de mi entendimiento del eneagrama: Alberto, Laura, Fernando, Rafa, Luis, Benoit, Ana B y Ana M. ¡Gracias!
