Bueno, pues ya estoy de nuevo en casa, volviendo a la rutina (si es que alguna vez la hubo). Como ya me imaginaba, el viaje de trabajo de esta semana mereció la pena, tanto por el lado profesional como por el personal.

(Foto de unos arbolitos muy monos que había al lado de la oficina donde estuve).
Ahora me toca reanudar unas cuantas cosas que tengo a medias y que quiero ir cerrando poco a poco. Y pensando en eso, me he acordado de esta frase:
Nada es tan fatigante como dejar eternamente una tarea inacabada.
William James
¿Has tenido alguna vez esa sensación de intranquilidad por tener cosas sin acabar? O a lo mejor te ha sido más fácil darte cuenta de lo contrario: lo a gusto que te quedas cuando por fin las acabas. En algún sitio leí que cada tarea que tenemos pendiente nos roba un poquito de energía mental, porque el cerebro está acordándose constantemente de que tiene que terminarla… Utilizando la analogía de un móvil o un ordenador, es como si tuviéramos una ventana del navegador abierta por cada tarea pendiente, consumiendo recursos de manera inútil y ralentizando el funcionamiento de todo el sistema.
En cierto modo, es como una versión ampliada del multi-tasking, que ya sabemos que en realidad no funciona.
Y ni siquiera tienen por qué ser cosas grandes o importantes. Hoy, por ejemplo, he vuelto a caer en la cuenta de que tengo varios libros a medio leer (por razones que no vienen al caso); me he propuesto terminarme uno de ellos (aunque fuera el más cortito), y me he sentido fenomenal al conseguirlo. Nuestra mente inconsciente no distingue entre grande o pequeño, importante o trivial: cada cosa que añadimos a la lista es una carga más, y cada cosa que conseguimos tachar, un logro.
Por cierto, igual te estarás preguntando, ¿por qué tengo varios libros a medio leer? Pues obviamente, porque los he empezado y no los he llegado a terminar, lo cual me lleva a la propuesta que os quiero hacer hoy:
Deja de empezar, y empieza a terminar.
Esta frase la aprendí de un Agile coach hace varios años (¡gracias Chris!). Es un principio básico de ciertas metodologías de trabajo como Lean y Kanban, y que también funciona estupendamente para Scrum (si todas estas palabrejas te suenan a chino, no te preocupes, que no hacen falta para entender la idea).
La idea es muy sencilla y a la vez muy potente: limitar la cantidad de cosas en las que estás trabajando en cada momento, para poder centrar mejor tus energías e irlas terminando más eficientemente.
Como digo, la idea es muy sencilla; lo que no es tan sencillo es ponerla en práctica, entre otras cosas porque la motivación que nos lleva muchas veces a empezar algo luego se va disipando y deja de ser suficiente… (ya os contaré más cosas sobre la motivación en otro artículo).
Y tampoco es que sea una idea nueva, ya lo dice desde siempre el refranero español: «quien mucho abarca, poco aprieta». En inglés, lo más parecido que he encontrado es «don´t spread yourself too thin».
¿Y tú? ¿Tienes muchas cosas empezadas y sin terminar? ¿Qué puedes ir tachando de tu lista para hacerla más ligera?
Madre mía, el tema de este post da para largo y tendido. Yo tengo una lista interminable de cosas por hacer… pero más larga es la de cosas a medio hacer, sobre todo en costura y hobbies.
La verdad es que es frustrante… porque ese runrún de «tengo que hacer….» o «debería acabar…» no cesa. Habrá que tomar nota y empezar a terminar. :O
Exacto, ese es el tema, la carga mental y emocional que nos supone. Muchas gracias por tu comentario Rocío, y mucho ánimo, que tú puedes 🙂