En estos días se está hablando mucho en nuestra casa de universidades y carreras, entre otras cosas porque Irene está ahora haciendo los exámenes del leaving cert, el equivalente a la selectividad / PAU / EVAU española (¡mucho ánimo Irene, que ya no te queda nada!)

(Foto de la fachada de la biblioteca de la universidad de Harvard, por donde tuve la suerte de poder pasear cuando visité Boston hace unos años.)
También da la casualidad de que han venido unos amigos a Dublín para visitar universidades esta semana, y hemos estado comparando un poco los sistemas educativos de distintos países: España, Irlanda, Reino Unido, Estados Unidos y hasta Francia… Ni que decir tiene que son muy diferentes entre sí.
Pero bueno, la idea de fondo, al menos en teoría, es la misma: conseguir una buena educación.
Hace unos meses escribí mis reflexiones sobre el tema de elegir carrera en el post titulado Trayectorias profesionales (III), y también en su momento escribí sobre la formación permanente (Hora de aprender) y sobre cómo aprovechar lo aprendido (Aprender, reaprender, desaprender). Hoy simplemente quiero dar un paso atrás y reconocer el valor de la educación, ya sea a través de una enseñanza reglada o de manera autodidacta:
El propósito de la educación es preparar a los jóvenes para educarse a sí mismos a lo largo de su vida.
Robert M. Hutchins
La educación es un descubrimiento progresivo de nuestra propia ignorancia.
Will Durant
Todo el propósito de la educación es convertir los espejos en ventanas.
Sydney J. Harris
La educación no consiste en llenar un cubo, sino en encender una llama.
William Butler Yeats
La educación es mejor salvaguardia de la libertad que un ejército permanente.
Edward Everett