Palabras intraducibles: overwhelm

Hoy retomamos la categoría de palabras y frases intraducibles, dedicada a curiosidades de difícil traducción entre el español y el inglés y viceversa, con un concepto que me toca muy de cerca: overwhelm, que podríamos traducir como la sensación de sentirse abrumado o sobrepasado.

A ver, lo de intraducible en este caso es relativo, ya que para el verbo y el adjetivo sí que tenemos traducción directa; lo que resulta difícil de expresar es el sentimiento en sí, mayormente porque nos falta esa palabra en español:

  • To overwhelm = abrumar
  • Overwhelmed = abrumado
  • Overwhelming = abrumador
  • A feeling of overwhelm = ???

La respuesta de la RAE (la Real Academia de la Lengua) parece ser que como sustantivos deverbales formados sobre «abrumar», tienen cierto uso «abrumamiento» y «abrumación» (‘acción y efecto de abrumar o abrumarse’), formalmente bien construidos y válidos, aunque no son voces consolidadas y por ello no figuran en el DLE (Diccionario de la Lengua Española).

A mí tanto «abrumamiento» como «abrumación» me suenan fatal, así que, aunque sea más largo, voy a seguir hablando de la sensación de sentirse abrumado…

¿Y por qué estoy hablando hoy de este tema? Porque esta semana la verdad es que me he sentido un poco abrumada al volver de vacaciones, con la vuelta al trabajo, la casa, las niñas, etc., etc., etc. ¿Te suena? ¿Alguna vez te has sentido así?

Photo of a person lying on the floor. Only the legs are visible, the rest is covered by a pile of cardboard boxes of different sizes

Lo bueno es que me he dado cuenta bastante pronto de lo acelerada que estaba, y he sido capaz de pisar un poco el freno, pararme a observar y empezar a tomarme las cosas de otra manera, en parte gracias al curso de mindfulness que he empezado justo esta semana (¡gracias Fernando!), y en parte porque ya me conozco y no es la primera vez que me pasa… A menudo me agobio intentando llegar a todo para luego darme cuenta de que no doy abasto.

Curiosamente, no había llegado a ponerle nombre a esa sensación, hasta que esta mañana (¿por casualidad?) escuché un podcast de Owen Fitzpatrick que justamente lo explicaba desde la psicología: the psychology of overwhelm. Si podéis (está en inglés), os recomiendo escuchar el podcast entero (más bien son dos, la primera parte y la segunda); de momento aquí tenéis la idea principal como aperitivo:

Nos abrumamos cuando sentimos que tenemos que hacer más de lo que podemos hacer.

Tiene sentido, ¿verdad? Son esos momentos en los que decimos que «se nos junta todo»: hay tanto que hacer, y tan poco tiempo… ¿Y qué es lo que suele pasar? Pues una de dos: o bien intentamos hacer más cosas más rápido, y acabamos corriendo de un lado para otro como pollo sin cabeza, o nos bloqueamos y no somos capaces de hacer casi nada, porque no sabemos ni por dónde empezar.

Si analizamos un poco la frase de aquí arriba, vemos que hay dos aspectos que se contraponen: lo que creemos que tenemos que hacer, y lo que, siendo realistas, podemos hacer. La lista de tareas en nuestra cabeza es siempre más larga, mucho más, de lo que se puede hacer en un día, una semana, un mes, un año o incluso una vida. Owen comenta que la mayoría de las personas se centran mucho en la segunda parte de la frase, buscando la manera de poder hacer más, cuando la clave también está en la primera parte: ¿realmente tenemos que hacerlo todo?

El podcast propone una técnica concreta para gestionar las tareas, y al escucharla, mi mente enseguida encontró el paralelismo con cómo se gestiona el trabajo en mi entorno laboral. Para un equipo de desarrollo de software, la lista de tareas también es potencialmente infinita: nuevas funciones que implementar, fallos que arreglar, actualizaciones que hacer en las aplicaciones… Veamos cuáles son los pasos, y cómo los llevamos a cabo en el equipo (utilizando la metodología Agile de Scrum, y Jira como herramienta):

  • Ecribir todas las tareas, absolutamente todas. Eso no quiere decir que todas se vayan a realizar, lo que queremos tenerlas todas juntas en algún lugar que esté fuera de nuestra cabeza. En Scrum cada tarea está representada por una story, y todas ellas quedan listadas en el backlog.
  • Clasificarlas en varias categorías, para poder organizarlas mejor. En Scrum, un conjunto de stories relacionadas constituye una epic, una unidad de trabajo que una vez terminada aporta un determinado valor o beneficio.
  • Dividirlas en tareas más pequeñas, si es necesario, para que sean más manejables. Esto se lleva a cabo mediante un proceso de refinamiento, concretando en qué consiste exactamente cada tarea. También es importante estimar el tiempo y el esfuerzo que implica cada una.
  • Analizarlas y conectarlas a tus objetivos principales. ¿Para qué objetivo cuenta cada una de las tareas? ¿Y en qué medida? En un entorno profesional, cada story está ligada a un proyecto o iniciativa predeterminada.
  • Priorizar las más importantes: ahora que ya sabemos en qué consisten las tareas, de qué manera contribuyen a acercarnos a qué objetivos, y el tiempo y el esfuerzo asociado a cada una, podemos asegurarnos de hacer primero las más importantes, y dejar para más adelante (o directamente, no hacer) las que menos. En Scrum, las stories están ordenadas por prioridad, y el equipo va trabajando en ellas por orden.

¿Qué te parece este método? Puedes pensar que no es nada del otro mundo, porque no es un sistema sofisticado, es básicamente sentido común. Pero es verdad que muchas veces se nos olvida usar el sentido común cuando nos invade la preocupación, y un método sencillo como éste nos puede ayudar un montón, empezando por liberar nuestra cabeza de tener que intentar acordarse constantemente de todo lo que queda por hacer.

También es una liberación el saber que le estamos dando prioridad a lo más importante en cada momento, incluyendo también por cierto cosas como el descanso, una buena dieta, ejercicio físico, etc. El autocuidado es lo que nos va a proporcionar la energía y la salud necesarias para poder afrontar todo lo demás.

Y ya para subir nota, está la liberación de ese temido «tengo que…» – dejar de ser víctimas de nuestra propia autoexigencia. Dejar de lamentarnos por no cumplir unas expectativas que no son realistas, y empezar a emplear nuestro tiempo eligiendo conscientemente, según nuestro propio criterio y valores, para así poder progresar en la dirección que de verdad queremos.

En Scrum, el miembro del equipo que establece las prioridades y se hace cargo del desarrollo global del producto se llama Product Owner. ¿Te atreves a convertirte en Product Owner de tu propia vida?

Palabras intraducibles: overthinking

Hoy os traigo un post rapidito, sin pensármelo mucho 😀

Esta palabra la cuento en mi lista de intraducibles, no porque tenga un significado especialmente complejo, sino por lo sencilla, clara y elegante que me parece en inglés:

Overthinking.

Multiple rows of empty orange sticky notes on a light purple background

En español sería algo así como «pensar demasiado», «pasarse de pensar», o si queremos expresarlo en una sola palabra, «sobrepensar»… Todas me suenan muchos más torpes que el original, pero al menos se entiende la idea, ¿verdad?

Me vienen a la cabeza recuerdos de hace años: largas tardes y noches de juegos de mesa, donde casi siempre había algún amigo (si no dos, o tres) que tardaba muchíiiiiiiisimo en decidir su siguiente jugada… Los demás enseguida empezábamos a cantar «OOOOOO-VER-THIN-KER» con la musiquilla de Movierecord, para meterle prisa.

Bueno, pues esta semana me salió en Instagram una frase sobre este tema que me pareció impresionante:

OVERTHINKING = UNDERACTING

Qué gran verdad. Cuando nos dedicamos a pensar de más, inevitablemente acabamos haciendo de menos… O no haciendo nada, que es peor.

Y claro, así no hay manera de avanzar. Darle vueltas a un problema no soluciona nada; sólo entrando acción conseguimos realmente cambiar cosas y avanzar. Así que entremos ya en acción de una vez por todas, y que pase lo que tenga que pasar.

¿Y tú, a qué le has estado dando vueltas últimamente? ¿Qué es eso que has estado pensando de más y haciendo de menos? ¿Y cuándo vas a espabilar y a entrar en acción?

Palabras intraducibles: kidult

Hoy vuelvo a uno de los temas recurrentes de este blog: palabras y frases que me parecen difíciles de traducir entre el inglés y el español sin que pierdan la gracia o parte de su significado (puedes leer los artículos anteriores en la categoría de intraducibles).

Y la palabra de hoy es… KIDULT.

Action figures of Luigi, Yoshi and Mario from Nintendo's Super Mario videogames

Según el diccionario de Cambridge, un kidult es un «adulto al que le gusta hacer o comprar cosas que están pensadas para niños». Es una combinación entre las palabras «kid» (niño) y «adult» (adulto). En el Urban Dictionary van un paso más allá y lo describen como «un adulto que nunca creció» y en la Wikipedia lo relacionan con el síndrome de Peter Pan.

Yo esta palabra se la oí por primera vez a un economista irlandés, David McWilliams, y entendí que se refería a una tendencia muy común en las generaciones recientes: el llegar a la edad adulta y seguir comportándose como niños caprichosos (solo que con mayor poder adquisitivo), retrasando cada vez más la madurez y la toma de responsabilidades.

Y sí, visto así, es un gran problema. Pero el problema no viene porque a un adulto le sigan gustando las películas de Disney o los videojuegos (no ceo que ya nadie se extrañe por eso). Tal como lo veo yo, el problema viene porque vivimos una epidemia de falta de madurez emocional y de responsabilidad personal. Y es que estas dos cualidades no nos llegan automáticamente con la edad; al contrario, hay que trabajarlas, y, es decisión de cada uno el esforzarse por desarrollarlas o elegir el camino fácil del escapismo y las excusas.

Hasta aquí la definición «oficial» (o al menos la más extendida) de kidult, que la verdad es que me parece un poco deprimente… Pero, ¿y si le diéramos la vuelta? Yo hoy quiero reivindicar otra manera de plantearnos esta mezcla de niño y adulto, esta vez eligiendo lo mejor de los dos mundos, en lugar de lo peor.

¿Y si consiguiéramos convertirnos en adultos con alma de niños?

Seríamos personas más conscientes; nos daríamos cuenta de que ser maduro y responsable no significa estar siempre serio ni dejar de divertirse. Sabríamos disfrutar más de las pequeñas cosas del día a día, y conectar con la ilusión, la espontaneidad y la creatividad de nuestro niño o niña interior. Nos atreveríamos a reírnos más de nosotros mismos (y a reír más en general), a jugar, a experimentar y a vivir la vida tal y como nos viene.

A mí esta lección alternativa de «kidultez» me ha costado bastantes años aprenderla, y tengo que decir que aún estoy en ello. Siempre he tenido un sentido de la responsabilidad muy grande, por lo que hasta hace poco mi tendencia ha sido más bien la contraria, a lo que en español podríamos llamar viejoven (y que ya veríamos cómo se podría traducir al inglés: ser joven pero comportarse como un viejo).

Pero bueno, yo creo que sí que me estoy volviendo un poco kidult últimamente, en el buen sentido de la palabra… Hace unos años, si alguien me hubiera sugerido regalarles a las niñas un juego de ping pong para la mesa de la cocina, seguramente no me habría parecido buena idea, y hoy no sólo he dicho inmediatamente que sí (¡gracias Quique!), sino que he disfrutado un montón estrenándolo con Eva 🙂

¿Y tú, te ves como un kidult? ¿O tal vez como un viejoven? ¿Cuál de los dos te gustaría ser?

Palabras intraducibles: struggle

Los que ya llevéis un tiempo leyendo este blog sabréis que de vez en cuando escribo sobre una frase que me parece difícil de traducir, o bien del inglés al español o viceversa (si tenéis curiosidad por leer esos artículos, los encontraréis en la categoría de Intraducibles).

Hoy lo que os traigo no es una frase, sino una palabra en inglés, concretamente un verbo: to struggle.

El diccionario nos dice que se traduce como luchar, enfrentarse o forcejear con algo. Y sí, por ahí van los tiros, pero me faltan matices en esa definición. Tal vez porque, al menos en mi cabeza, ese «algo» la mayoría de las veces no es un algo físico, sino una situación o un reto ante el que no sabemos desenvolvernos, y que nos causa sufrimiento mientras intentamos superarlo.

La galería de fotos de WordPress me ha dado estar representación visual de struggle, que me ha parecido muy acertada:

La cuerda podría representar cualquier cosa, real o figurada (¡o imaginada!) con la que nos tengamos que enfrentar y ante la que nos veamos faltos de recursos. Me parece una metáfora muy interesante, porque la cuerda de por sí no tiene vida propia, todo depende de lo que hagamos con ella: podemos irnos liando cada vez más hasta acabar paralizados, o conseguir ir deshaciendo los nudos, y poco a poco liberarnos. Es casi como si esa lucha, ese enfrentamiento, ese forcejeo, en el fondo fuera con nosotros mismos.

Y aquí hay una cosa que me gustaría dejar muy clara: esto nos pasa a todos en un momento u otro, o más bien en muchos momentos de nuestra vida. Es parte de la vida misma. Es así como aprendemos, como crecemos, como evolucionamos.

Una historia muy típica que se cuenta sobre este tema es la de la mariposa: parte de su metamorfosis consiste en salir del capullo, y eso le cuesta muchísimo, es una verdadera lucha; a cualquiera que lo viera desde fuera le parecería que se va a morir sin conseguirlo. Pero lo consigue. Y tiene que ser ella la que lo haga, porque así es como se fortalecen sus alas, para luego poder volar. Si alguien, con toda su buena intención, abriera el capullo antes de tiempo para dejarla salir, se quedaría demasiado débil y no sobreviviría.

De la misma manera, todos tenemos que seguir nuestro propio camino y pasar por nuestras propias transformaciones. ¿Pero realmente tenemos que pasarlo tan mal? ¿O vérselo pasar tan mal a otros, y sin ayudarles? Bueno, lo que sí podemos hacer es tratar esos momentos de la vida como lo que realmente son: etapas de crecimiento, completamente normales. Y sí que podemos ayudar, pero no a base de intentar solucionarle a esa persona los problemas desde fuera, sino respetando su proceso, y acompañándola para que encuentre sus propios recursos y sus propia soluciones.

Creo que esto se resume muy bien en esta cita, que es el primer principio del coaching co-activo:

Las personas, por naturaleza, son creativas, completas y están llenas de recursos.
Las personas no están rotas, no necesitan que las arreglen, y tienen su propia sabiduría innata sobre cómo vivir la vida.

Lo que quiero decir con esto es que, salvo contadas excepciones donde hay patología o trastorno y sí que es necesario acudir a un psiquiatra o a un psicólogo, por lo general todo lo que necesitamos es un poco de tiempo, apoyo y confianza en nosotros mismos para ir superando los retos que se nos pongan por delante.

Eso, y autoconocimiento, mucho autoconocimiento, que siempre ayuda 🙂

Frases intraducibles: taking a step back

Hoy os traigo otra de esas frases que me parece que funcionan súper bien en inglés, y para las que no encuentro una traducción convincente al español: taking a step back.

Literalmente significa dar un paso atrás, y se utiliza en el sentido de distanciarnos un poco de los detalles de una situación para poder verla en su conjunto y con mayor claridad, y así poder tomar mejores decisiones.

¿Y qué mejor momento para dar un paso atrás que durante unos días de descanso?

Este fin de semana estamos de puente aquí en Irlanda, o más bien de fin de semana largo. Mi sobrina Ana y su novio, Javi, han venido a hacernos una visita (gracias chicos!), y estamos aprovechando para salir un poco de Dublín y turistear por el oeste de la isla.

Mucho se habla en estos tiempos de la importancia de desconectar y recargar las pilas de vez en cuando, mayormente porque vivimos hiperconectados y sobrecargados en nuestro día a día… Yo os invito a ir un paso más allá, y que la próxima vez que os toméis un par de días de descanso, deis un paso atrás y reflexionéis sobre alguna de estas citas:

El modo en que pasamos nuestros días es, por supuesto, el modo en que pasamos nuestras vidas.

Annie Dillard

La acción expresa nuestras prioridades.

Mahatma Gandhi

Haz menos cosas. Hazlas mejor. Ten claro por qué las haces.

Cal Newport

Frases intraducibles: echao p’alante

Hoy traemos a nuestra sección de frases intraducibles una expresión coloquial muy típica española: ser muy echao p’alante.

El Collins Dictionary da tres ejemplos de traducción de es muy echado p’alante, espero que tengan sentido para los que me leéis en inglés:

  • He’s very pushy
  • He’s very forward
  • He’s not backward in coming forward (informal)

Para mí, ser echao p’alante significa ser valiente, en el sentido de atreverse, tomar la iniciativa y entrar en acción en determinadas situaciones, sin miedo a hacer el ridículo (o a lo mejor con un poco de miedo, pero sin dejar que eso les condicione).

Little girl riding on a horse with her hands in the air, seen from behind

Me viene a la memoria mi amiga Bárbara, que durante años fue la presidenta de la Asociación de Padres de nuestro cole de primaria. Ella un día me explicaba que, cada vez que se pedían voluntarios para organizar alguna cosa en el cole, siempre había cierta gente que se echaba para alante, y cierta gente que se echaba para atrás.

Yo era de las que me apuntaba para ayudar en todo lo que pudiera, pero principalmente para ayudar, no para liderar. No era yo quien tomaba la iniciativa, prefería seguir la iniciativa de otros. Y este patrón se ha ido repitiendo año tras año en muchas facetas de mi vida.

Vamos, que yo no soy ni nunca he sido lo que se dice muy echá p’alante… Lo bueno es que ahora ya sé que eso es parte de mi personalidad, más concretamente de mis tendencias instintivas, no una debilidad de mi carácter que tenga que superar.

Según la teoría de los instintos promulgada por Mario Sikora y que se enseña en conjunción con el eneagrama, nuestros instintos naturales como personas se pueden agrupar en tres áreas principales: instintos relacionados con la conservación (buscar la supervivencia, cuidar nuestras necesidades básicas, cuidar de los nuestros), instintos relacionados con lo social (sertirnos parte de un grupo, relacionarnos con nuestros semejantes) e instintos relacionados con la transmisión (reproducirnos, propagar nuestro mensaje, dejar un legado en este mundo).

Cada persona tiende a tener una de esas tres áreas instintivas mucho más desarrollada que las otras dos, con otra área secundaria, y una tercera mucho menos desarrollada. Y a grandes rasgos, podríamos decir que las personas con más instinto transmisor tienden a ser más echadas para alante, por su necesidad instintiva de transmitir, de convencer, de avanzar. En cambio, las personas que tenemos más instinto de conservación tendemos a echarnos más para atrás, a protegernos y a querer pasar desapercibidos,. Las personas con un instinto predominantemente social tienden a buscar un equilibrio entre lo que dan y lo que reciben, esperando reciprocidad.

Un punto importante que quiero destacar es que ninguna tendencia instintiva es mejor ni peor que las otras; las necesitamos todas, porque cada una implica unas habilidades y fortalezas características, y entre todas se equilibran dentro del grupo. Necesitamos conservadores, sociales y transmisores en nuestra tribu.

A mí personalmente, el aprender cómo funcionan los instintos me está ayudando un montón a comprender tanto mis propias reacciones y comportamientos como los de los demás. Pero eso no significa que podamos ponerlo como excusa para seguir haciendo las cosas siempre igual, todo contrario. La idea es ver que en lugar de forzarnos a hacer cosas radicalmente opuestas a nuestro instinto, podemos trabajar con ello y sacarle el mejor partido posible, diseñando estrategias que nos consigan los resultados que queremos de una manera más natural y más adaptativa.

Yo en mi caso, siendo más bien de instinto conservación, sé que tengo que ponerle especial atención al tema de tomar la iniciativa y entrar en acción, porque es algo que no me suele salir natural. Me busco trucos para motivarme, y así ir avanzando poco a poco sin agotarme ni sentirme sobrepasada. ¿Y qué es lo que más me ayuda? Frases como éstas:

Si no vas a por lo que quieres, nunca lo tendrás.
Si no preguntas, la respuesta siempre es no.
Si no das un paso adelante, estás siempre en el mismo sitio.

Nora Roberts

Y tú, ¿eres de los que se echa para alante, o de los que se echa para atrás? ¿Cuál sería una motivación lo suficientemente fuerte como para echarte hacia adelante?

Frases intraducibles: getting out of your own way

Hoy toca hablar de otra de esas expresiones que me encantan en inglés y que creo que pierden la gracia al traducirlas al español.

Se trata de «getting out of your own way», que básicamente quiere decir dejar de estorbarte a ti mismo, en el sentido de dejar de ser un obstáculo en tu propio camino. Yo cuando lo oigo, me imagino un camino delante de mí, con un pedrusco enorme en todo el medio, bloqueándolo… Y me doy cuenta de que muchas veces ese pedrusco lo pongo yo.

Vaaale, no siempre es un pedrusco tan grande, a veces son piedras más pequeñas… Pero el caso es que me pasa, me saboteo a mí misma, y es algo que nos sucede muy habitualmente a las personas.

Hoy mi hija Eva, que se está leyendo los libros de Harry Potter, ha mencionado a Dobby, el elfo doméstico. Si os acordáis, Dobby, cuando se daba cuenta de que había hecho algo que iba contra las normas, aunque fuera con la mejor intención, se decía «¡Dobby malo!» y se hacía daño a sí mismo, pegándose de cabezazos contra la pared y cosas así.

Pues bien, a mí me da la sensación de que las personas a veces hacemos algo parecido, por supuesto inconscientemente. Nuestra parte racional se marca un objetivo y quiere avanzar en esa dirección, pero se ve frenada (y a veces, saboteada) por otra parte más profunda de nosotros mismos, que de alguna manera cree que llegar hasta ese objetivo va a ir en contra de lo que debería ser.

Por eso, cuando vemos que nos cuesta avanzar hacia la meta, que damos un paso para adelante y dos para atrás, es hora de empezar a escarbar para ver qué se esconde por debajo de ese autosabotaje: puede que haya creencias, valores, o incluso aspectos de nuestra propia identidad que estén entrando en conflicto con eso que aparentemente queremos conseguir. Ahí es donde un proceso de coaching puede ayudar un montón, para sacar a la luz esas «fuerzas ocultas» que nos hacen interponernos a nuestro propio éxito.

¿Y tú? ¿De qué manera te pones piedras en tu propio camino? ¿Y qué te haría falta para poder retirarlas?

Frases intraducibles: me da pereza

Hoy os traigo otra de esas frases intraducibles que me gusta coleccionar, solo que esta va al contrario que las anteriores: es una expresión en español para la que no encuentro buena traducción en inglés.

Situación de ejemplo: es viernes por la tarde, y la fiesta de Navidad de la empresa empieza en un par de horas. Ya se ha hecho de noche y hace mucho frío en la calle; la nieve de la noche anterior se ha empezado a convertir en hielo. En casa se está calentito, muy a gusto, y cuando empiezo a pensar en arreglarme y salir para ir hasta el centro de Dublín, a la fiesta…

Me da pereza.

Grey cat lying on its side a wooden shelf, looking at the camera

Eso es lo que diría yo en español, «me da pereza», que viene a ser algo así como que «me sobreviene un sentimiento de vagancia al pensar en hacer X». Es como que me canso sólo de pensarlo. Es una poderosa sensación que se me viene encima… y que me empuja hacia el sofá 😀

Buscando por ahí, he encontrado dos posibles traducciones: «I don´t feel like it», que significa «no me apetece», y «I can´t/couldn´t) be bothered», que básicamente quiere decir que no lo voy a hacer, bien porque no lo considero necesario, o porque no me interesa, o porque soy demasiado vago como para hacer el esfuerzo.

Supongo que, de las dos, la que más se acerca es el «I don´t feel like it», porque transmite la sensación de que en general creo que hacer X es una buena idea, pero que ahora mismo no me apetece o no tengo energía para hacerlo. El «couldn´t be bothered» no me acaba de encajar, no me parece que le dé valor ninguno a X (por pasotismo, indiferencia, o a saber qué), y además ya presupone que, sea lo que sea X, no lo voy a hacer.

Y esa es, en mi opinión, la gracia del «me da pereza», o del «no me apetece»: que impone pero no impide, es una barrera que se puede superar. Nuestro cerebro muchas veces se quiere ir a lo fácil, a lo cómodo, a lo que nos ahorre más energía, y por muy buenas razones (véase instinto de conservación). Pero nosotros no tenemos por qué hacerle siempre caso, porque él no siempre sabe lo que más nos conviene…

Con esto no quiero decir que no escuchemos a nuestro cuerpo cuando de verdad necesite descansar, por supuesto que sí. Pero más allá de eso, viene bien que nos planteemos qué es de verdad lo que nos está frenando, y por qué. ¿Qué hay detrás de esa pereza? ¿Qué es lo que estamos intentando evitar en realidad? ¿Y qué recompensa nos podemos encontrar si aun así seguimos adelante? Así sabremos si merece la pena hacer ese esfuerzo inicial.

¿Fui al final a la fiesta? Sí. ¿Por qué? Porque sabía que una vez allí, me lo iba a pasar genial, y así fue. ¿Cuál fue mi estrategia? La misma que me ha funcionado ya tantas veces, ir directamente a prepararme sin pensarlo mucho, y sobre todo, ¡no sentarme en el sofá!

Y a ti, ¿qué te da pereza normalmente, y cómo te motivas para superarla?

Frases intraducibles: walking down memory lane

Hoy os traigo otra expresión de esas «intraducibles» que me encanta en inglés, porque me parece una metáfora muy chula: walking down memory lane, que en español sería algo así como «darse un paseo por la calle de los recuerdos».

Y eso es precisamente lo que he estado haciendo este fin de semana: acompañar a unas amigas en su paseo por la calle de los recuerdos, volviendo a visitar lugares que no habían pisado desde hacía muchos años. Ha resultado un paseo precioso, tanto en el sentido literal como en el figurado, e inevitablemente, hemos creado nuevos recuerdos (¡gracias chicas!)

Stack of old black and white photos

En español, lo más parecido al memory lane que se me ocurre es el baúl de los recuerdos, de la famosa canción de Karina:

Buscando en el baúl de los recuerdos
Cualquier tiempo pasado nos parece mejor.
Volver la vista atrás es bueno a veces,
Mirar hacia adelante es vivir sin temor.

También me parece una metáfora curiosa. Y también este fin de semana me he encontrado rebuscando en ese baúl, rescatando momentos especiales con una persona muy querida que desde ayer ya no está con nosotros, y de la que me hubiera gustado poder despedirme.

Estoy de acuerdo en que de vez en cuando viene bien mirar un poquito hacia atrás y recordar con cariño las cosas que fueron, ya que al fin y al cabo, como decía my abuela, «aquellos tiempos trajeron éstos». Aunque eso sí, tengamos cuidado de no regodearnos demasiado, que no nos impida aprovechar el presente…

Disfruta de las cosas pequeñas de la vida, porque tal vez un día vuelvas la vista atrás y te des cuenta de que ésas eran las cosas grandes.

Robert Brault

Frases intraducibles: back to basics

Aquí va otra frase en inglés de esas que me gusta llamar «intraducibles» – no es que no se puedan traducir al español, pero en inglés suenan muchísimo mejor, para mi gusto, y la traducción digamos que hay que explicarla para que se entienda bien (otras frases y expresiones aquí, aquí y aquí).

Y la frase de hoy es «back to basics«, que significa más o menos «volver a lo básico».

¿Y qué es lo básico? Pues depende del tema del que estemos hablando. Si estamos hablando de decoración, por ejemplo, o de moda, puede ser apostar por líneas y colores más sencillos, en vez de estilos más rebuscados. Si hablamos de educación primaria, puede ser volver a poner más énfasis en las asignaturas esenciales, como son la lengua y las matemáticas. La idea que a mí me transmite el «back to basics», en general, es que nos hemos vuelto tan sofisticados (en el área que sea) que se nos ha olvidado lo realmente importante, la base de todo, y hay que volver a ella.

Es una frase que se puede aplicar a muchas situaciones, en casa, en clase y en el trabajo. Hoy os quiero proponer usarla como recordatorio para cuidarnos.

woman doing hand heart sign while looking at the sunset

Cuidarnos nosotros primero, para poder después cuidar de los demás, o cuidar de nuestros asuntos. Porque, ¿cuántas veces estamos tan ocupados y llenamos nuestro día con tantas cosas que al final no nos dedicamos tiempo ni atención a nosotros? Y sólo nos damos cuenta cuando ya no nos queda energía, cuando ya estamos agotados.

Quizá sea porque creamos que hay otras cosas más importantes, que los demás tienen que ir primero… Pero eso en el fondo no es sostenible. Me gusta mucho cómo lo expresa Katie Reed:

«El autocuidado es darle al mundo lo mejor de ti, en lugar de lo que queda de ti.»

Katie Reed

¿Te gustaría tener energía para poder darle al mundo lo mejor de ti? Entonces te propongo volver a centrarte en estos cuatro pilares básicos, si es que en algún momento los has descuidado:

  • Descanso – dormir lo suficiente todas las noches, y que el sueño sea profundo y reparador, además de tomarte pequeños descansos durante el día.
  • Dieta – una alimentación sana, equilibrada y a ser posible natural, bebiendo mucha agua para mantener la hidratación, y respirando conscientemente a menudo para oxigenar todas las células.
  • Ejercicio – dedicar tiempo a moverte, y si es a menudo y al aire libre, aún mejor. Si eliges algo que te guste y te motive, lo harás más a menudo: tu deporte favorito, nadar, correr, bailar, hacer yoga…
  • Conexión – encontrar el equilibrio entre dedicar tiempo a conectar con los demás, pues somos seres sociales, y conectar también con nosotros mismos, para poder mantener «las pilas cargadas».

¿Qué te parecen estos cuatro pilares básicos del autocuidado? ¿Añadirías algún otro? ¿A cuál crees que te vendría bien dedicarle más tiempo y atención en este momento de tu vida?