Hoy retomamos la categoría de palabras y frases intraducibles, dedicada a curiosidades de difícil traducción entre el español y el inglés y viceversa, con un concepto que me toca muy de cerca: overwhelm, que podríamos traducir como la sensación de sentirse abrumado o sobrepasado.
A ver, lo de intraducible en este caso es relativo, ya que para el verbo y el adjetivo sí que tenemos traducción directa; lo que resulta difícil de expresar es el sentimiento en sí, mayormente porque nos falta esa palabra en español:
- To overwhelm = abrumar
- Overwhelmed = abrumado
- Overwhelming = abrumador
- A feeling of overwhelm = ???
La respuesta de la RAE (la Real Academia de la Lengua) parece ser que como sustantivos deverbales formados sobre «abrumar», tienen cierto uso «abrumamiento» y «abrumación» (‘acción y efecto de abrumar o abrumarse’), formalmente bien construidos y válidos, aunque no son voces consolidadas y por ello no figuran en el DLE (Diccionario de la Lengua Española).
A mí tanto «abrumamiento» como «abrumación» me suenan fatal, así que, aunque sea más largo, voy a seguir hablando de la sensación de sentirse abrumado…
¿Y por qué estoy hablando hoy de este tema? Porque esta semana la verdad es que me he sentido un poco abrumada al volver de vacaciones, con la vuelta al trabajo, la casa, las niñas, etc., etc., etc. ¿Te suena? ¿Alguna vez te has sentido así?

Lo bueno es que me he dado cuenta bastante pronto de lo acelerada que estaba, y he sido capaz de pisar un poco el freno, pararme a observar y empezar a tomarme las cosas de otra manera, en parte gracias al curso de mindfulness que he empezado justo esta semana (¡gracias Fernando!), y en parte porque ya me conozco y no es la primera vez que me pasa… A menudo me agobio intentando llegar a todo para luego darme cuenta de que no doy abasto.
Curiosamente, no había llegado a ponerle nombre a esa sensación, hasta que esta mañana (¿por casualidad?) escuché un podcast de Owen Fitzpatrick que justamente lo explicaba desde la psicología: the psychology of overwhelm. Si podéis (está en inglés), os recomiendo escuchar el podcast entero (más bien son dos, la primera parte y la segunda); de momento aquí tenéis la idea principal como aperitivo:
Nos abrumamos cuando sentimos que tenemos que hacer más de lo que podemos hacer.
Tiene sentido, ¿verdad? Son esos momentos en los que decimos que «se nos junta todo»: hay tanto que hacer, y tan poco tiempo… ¿Y qué es lo que suele pasar? Pues una de dos: o bien intentamos hacer más cosas más rápido, y acabamos corriendo de un lado para otro como pollo sin cabeza, o nos bloqueamos y no somos capaces de hacer casi nada, porque no sabemos ni por dónde empezar.
Si analizamos un poco la frase de aquí arriba, vemos que hay dos aspectos que se contraponen: lo que creemos que tenemos que hacer, y lo que, siendo realistas, podemos hacer. La lista de tareas en nuestra cabeza es siempre más larga, mucho más, de lo que se puede hacer en un día, una semana, un mes, un año o incluso una vida. Owen comenta que la mayoría de las personas se centran mucho en la segunda parte de la frase, buscando la manera de poder hacer más, cuando la clave también está en la primera parte: ¿realmente tenemos que hacerlo todo?
El podcast propone una técnica concreta para gestionar las tareas, y al escucharla, mi mente enseguida encontró el paralelismo con cómo se gestiona el trabajo en mi entorno laboral. Para un equipo de desarrollo de software, la lista de tareas también es potencialmente infinita: nuevas funciones que implementar, fallos que arreglar, actualizaciones que hacer en las aplicaciones… Veamos cuáles son los pasos, y cómo los llevamos a cabo en el equipo (utilizando la metodología Agile de Scrum, y Jira como herramienta):
- Ecribir todas las tareas, absolutamente todas. Eso no quiere decir que todas se vayan a realizar, lo que queremos tenerlas todas juntas en algún lugar que esté fuera de nuestra cabeza. En Scrum cada tarea está representada por una story, y todas ellas quedan listadas en el backlog.
- Clasificarlas en varias categorías, para poder organizarlas mejor. En Scrum, un conjunto de stories relacionadas constituye una epic, una unidad de trabajo que una vez terminada aporta un determinado valor o beneficio.
- Dividirlas en tareas más pequeñas, si es necesario, para que sean más manejables. Esto se lleva a cabo mediante un proceso de refinamiento, concretando en qué consiste exactamente cada tarea. También es importante estimar el tiempo y el esfuerzo que implica cada una.
- Analizarlas y conectarlas a tus objetivos principales. ¿Para qué objetivo cuenta cada una de las tareas? ¿Y en qué medida? En un entorno profesional, cada story está ligada a un proyecto o iniciativa predeterminada.
- Priorizar las más importantes: ahora que ya sabemos en qué consisten las tareas, de qué manera contribuyen a acercarnos a qué objetivos, y el tiempo y el esfuerzo asociado a cada una, podemos asegurarnos de hacer primero las más importantes, y dejar para más adelante (o directamente, no hacer) las que menos. En Scrum, las stories están ordenadas por prioridad, y el equipo va trabajando en ellas por orden.
¿Qué te parece este método? Puedes pensar que no es nada del otro mundo, porque no es un sistema sofisticado, es básicamente sentido común. Pero es verdad que muchas veces se nos olvida usar el sentido común cuando nos invade la preocupación, y un método sencillo como éste nos puede ayudar un montón, empezando por liberar nuestra cabeza de tener que intentar acordarse constantemente de todo lo que queda por hacer.
También es una liberación el saber que le estamos dando prioridad a lo más importante en cada momento, incluyendo también por cierto cosas como el descanso, una buena dieta, ejercicio físico, etc. El autocuidado es lo que nos va a proporcionar la energía y la salud necesarias para poder afrontar todo lo demás.
Y ya para subir nota, está la liberación de ese temido «tengo que…» – dejar de ser víctimas de nuestra propia autoexigencia. Dejar de lamentarnos por no cumplir unas expectativas que no son realistas, y empezar a emplear nuestro tiempo eligiendo conscientemente, según nuestro propio criterio y valores, para así poder progresar en la dirección que de verdad queremos.
En Scrum, el miembro del equipo que establece las prioridades y se hace cargo del desarrollo global del producto se llama Product Owner. ¿Te atreves a convertirte en Product Owner de tu propia vida?








