Gracias, gracias, gracias

Esta semana se va a celebrar Acción de Gracias en Estados Unidos, así que es una ocasión estupenda para volver a hablar del agradecimiento.

Digo «volver a hablar» porque éste es un tema que ya hemos tratado varias veces en el blog, como no podría ser menos. Y es que el agradecimiento es una herramienta de desarrollo personal tan sencilla como poderosa; por eso la recomiendo como una de las apps esenciales que nos podemos r«instalar» en nuestro disco duro particular.

La gratitud es un músculo que hay que ejercitar, a ser posible, todos los días, y que requiere un esfuerzo consciente de atención hacia lo positivo y lo provechoso de cada situación. Puede que haya momentos sobre todo al principio, en los que nos cueste un poco (o mucho) encontrar cosas por las que dar gracias, pero la clave está en seguir buscando y en recordar que siempre, siempre, SIEMPRE hay algo, por pequeño e insignificante que nos parezca.

O puede ser que el regalo del día venga como una enseñanza disfrazada de reto o de dificultad, y que tardemos un poco en darnos cuenta. Sea como sea, poco a poco, con tiempo, paciencia y mucha práctica, irán apareciendo cada vez más motivos por los que estar agradecidos, y nos iremos sintiendo cada vez más afortunados.

Cuando la vida te sea dulce, da las gracias y celébralo.
Y cuando la vida te sea amarga, da las gracias, y crece.

Shauna Niequist

¿List@ para empezar? No hace falta que sea un ritual muy elaborado, puede ser tan sencillo como preguntarte cada noche antes de dormir, como les pregunto yo a mis hijas: ¿por qué damos gracias hoy?

Y aquí en la foto puedes ver mi respuesta de hoy; yo doy gracias por estas tres señoritas:

Photo of my three daughters from the back, while walking on the street

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