Palabras intraducibles: feedback

Ayer me topé con una frase muy oportuna para el momento que estoy viviendo ahora mismo, y me encontré que, para variar, no se puede traducir completamente del inglés al español:

Si quieres crecer, obtén feedback

Feedback. Esa gran palabra. Técnicamente sí que tiene traducción, pero creo que no para este contexto en concreto.

Scrabble-like letters forming the word FEEDBACK

Sorprendentemente, la Real Academia de la Lengua incluye la palabra feedback tal cual en su diccionario, con dos significados que reflejan contextos distintos: «retroalimentación», en biología, y «retorno, eco», relativo al sonido (como cuando tienes un altavoz enfrente de un micrófono y se acopla el sonido). El traductor de Google nos ofrece como alternativas «realimentación» (otra manera de decir retroalimentación) y «comentario», que supongo que es aplicable en el contexto de las redes sociales, pero aun así la verdad es que me chirría un poco.

Siendo realistas, lo que ha pasado es que en el contexto laboral, profesional, creativo, etc., los hispanohablantes nos hemos acostumbrado a utilizar la palabra feedback directamente, sin traducirla. Y es que, efectivamente, en inglés hay una tercera definición que no tenemos en la RAE: según el diccionario de Oxford, es «información sobre las reacciones a un producto, al rendimiento de una persona o al desempeño de sus tareas que se utiliza como base para mejorar».

¿Y qué tienen en común estas tres definiciones? Pues como la propia palabra indica (feed-back, alimentar hacia atrás, retro-alimentación), el resultado de un proceso se utiliza como información para regular el propio proceso. En biología (mi favorita, todavía recuerdo cuando de adolescente me hablaron en clase de esto), el producto de las reacciones químicas a nivel molecular, celular, etc. sirve para controlar la propia reacción, a menudo para volver a un equilibrio. En tecnología e ingeniería, la salida de un sistema se puede conectar como entrada a ese mismo sistema, formando un bucle que le permita autorregularse. Y en el entorno laboral, averiguamos lo bien o lo mal que estamos haciendo las cosas (o cuánto gusta o deja de gustar nuestro trabajo) según los comentarios que recibamos al respecto.

Una definición interesante que me he encontrado en la Wikipedia es la que hizo un tal Ramaprasad en los años ochenta: según él, el feedback es «información sobre la diferencia entre el nivel real y el nivel de referencia de un parámetro del sistema, utilizada para alterar de alguna manera esa diferencia». Y es en la segunda parte de la definición donde está la clave: la información por sí misma no se considera feedback; para ser feedback tiene que causar un impacto en el sistema, dar lugar a una acción.

Volviendo al tema profesional, ése es también el sentido que tiene el feedback: ayudarnos a mejorar «el sistema» (en este caso, nuestras capacidades y rendimiento en un determinado ámbito) utilizando la información que nos proporcionan nuestros propios resultados . Qué fácil suena, ¿verdad?

Pero por supuesto, no es tan fácil. ¿Por qué? Porque somos personas, no mecanismos automáticos. Los seres humanos somos mucho más complejos. Por un lado, por mucho que nos engañemos pensando que somos objetivos, no lo somos ni mucho menos, así que la información nos llega distorsionada. Desde dentro nos cuesta ver claramente los resultados que estamos produciendo, y necesitamos que nos los muestre alguien desde fuera. Por otro lado, aquí «el sistema» no es algo ajeno a nosotros, sino que somos nosotros mismos, por lo que tendemos a tomarnos el feedback como algo personal; lo recibimos muchas veces como un juicio a lo que hacemos, y en última instancia, a quiénes somos, en lugar de simplemente información sobre el efecto que producimos con determinadas acciones. Y empiezan a surgir emociones, pensamientos, mecanismos de defensa…

¿Y si pudiéramos volver al origen de la palabra, y recordar que el feedback no es más que información de referencia que podemos utilizar para seguir mejorando? Necesitamos saber cuando nos estamos pasando o nos estamos quedando cortos, y la única manera de averiguarlo es probando, y analizando qué pasa.

Lo cual me lleva otra vez a la frase del principio: Si quieres crecer, obtén feedback. Y yo añadiría: aunque duela un poquito.

Todo esto me ha venido a la cabeza porque estoy en este momento a la espera de feedback, y es súper interesante ver todo lo que remueve…

Y tú, ¿qué tal lo llevas?

Deja un comentario