Diez de marzo de 2025, y me toca soplar 47 velitas.

Otros años le he añadido un poco más de misterio al tema, y he puesto la cifra que cumplo en código binario (101111), en hexadecimal (0x2F) o incluso en números romanos (XLVII).
Cualquier cosa para no decirlo directamente, y no porque me importe mucho el número de años que cumpla, eso me da igual (o al menos eso es lo que digo ahora; el día que cumpla 50 ya veremos…)
En realidad lo que pasa es que tengo sentimientos encontrados con el tema de mi cumpleaños. Por un lado está mi aversión a ser el centro de atención, lo que me lleva a no recordárselo a nadie cuando se va acercando la fecha; pero por otro, siempre tengo la esperanza de que la gente se acuerde de felicitarme, y quizá en el fondo, la convicción de que «deberían acordarse». Para el que entienda de eneagrama: todo parecido con un eneatipo 1 conservación es pura coincidencia 😉
Pero bueno, este año tengo poca escapatoria, porque ya se ha enterado poco menos que todo el mundo. Así que, de todo corazón, muchas gracias por las felicitaciones, y a por otro año más. Un abrazo.