Esta semana se me ha pasado volando, ¡Ya es domingo otra vez! Y para cuando leáis esto, será probablemente lunes.

(Foto de un reloj muy chulo que hay a la puerta de un pub en el aeropuerto de Dublín)
Para variar, ando con bastante lío, y no tengo mucho tiempo hoy para sentarme a escribir un artículo largo. Pero sí que tengo tiempo de compartir con vosotros una cita precisamente sobre este tema (en español no suena tan bien como en inglés, pero la idea se entiende, espero):
Todo lo que tenemos es tiempo y opciones. Seamos sabios con ambos.
Carson Anekeya
Da que pensar, ¿Verdad? Yo quizá la cambiaría a «recursos y opciones», ya que al fin y al cabo, el tiempo es un recurso, como lo son también por ejemplo nuestras habilidades, nuestra capacidad física y mental, nuestro nivel de salud y energía, y por supuesto, otros recursos materiales y económicos.
Y las decisiones que tomamos constantemente, ya sea de forma consciente o no, tienen que ver con la forma en la que utilizamos esos recursos para satisfacer nuestras necesidades y deseos. Y ahí es donde entran en juego dos palabras clave, en mi opinión: prioridades y valores.
Porque en realidad, esa falta de tiempo de la que tan a menudo nos quejamos no es más que un síntoma. Los problemas de «gestión del tiempo» son en el fondo problemas de gestión de prioridades, porque muchas veces no las tenemos claras, y nos dejamos llevar por la vida, intentando llegar a todo lo que se nos pone por delante, y agotándonos por el camino.
Por eso viene muy bien invertir un poco de nuestro precioso tiempo en sentarnos a reflexionar sobre nuestros valores, que son realmente lo que determina nuestras prioridades. ¿Qué es lo que consideramos más importante en la vida?
La semana que viene os puedo explicar un ejercicio muy sencillo para clarificar valores. Hasta entonces, si os parece, os propongo reflexionar durante la semana sobre todos los recursos que tenéis a vuestra disposición (y qué mejor ocasión para dar gracias por ellos), y también a observar las decisiones que vais tomando día a día, indagando un poquito en la necesidad o deseo que se esconde detrás de cada una. Y quién sabe, a lo mejor descubrís algo sorprendente sobre vosotros mismos…