Idiomas

Saludos desde Alemania, donde estamos pasando las niñas y yo unos días con nuestros primos.

(Foto tomada ayer en el casco antiguo de Rotenburg, muy chulo)

Estamos aprovechando para aprender un poquito de alemán, que no sabemos casi nada, y bueno, es una sensación curiosa, me lo comentaba Alicia hace un par de días: estamos muy acostumbradas a dominar el idioma allá donde estemos (tenemos la suerte de que, sabiendo español e inglés, podemos viajar a un montón de sitios) y la verdad es que impone y agobia un poco lo de no poder comunicarnos por nosotras mismas… Gracias Carlos, Lourdes, Carlos, Yago, Alonso, Celia y Anna por ponérnoslo tan fácil 🙂

Como seguramente ya sabéis, el lenguaje y las lenguas o idiomas son temas que me parecen súper interesantes. Otro día ya me explayaré en un artículo más largo, y os contaré la distinción entre lengua y lenguaje, pero de momento, aquí tenéis unas cuantas citas relacionadas que me han gustado mucho y con las que estoy muy de acuerdo:

Un idioma diferente es una visión diferente de la vida.

Federico Fellini

La lengua es la hoja de ruta de una cultura. Te dice de dónde viene su gente y hacia dónde se dirige.

Rita Mae Brown

Aprender otro idioma no es solo aprender diferentes palabras para las mismas cosas, sino aprender otra forma de pensar sobre las cosas.

Flor Lewis

Nunca puedes entender un idioma hasta que entiendes al menos dos.

Geoffrey willans

Y una de mis favoritas:

Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo.

Ludwig Wittgenstein

¿Y tú, qué sabes decir en otros idiomas? ¿Y cómo han cambiado los límites de tu mundo gracias a eso?

Existir, vivir, elegir

Durante este mes y el que viene voy a ser breve escribiendo, que tanto vosotros como yo tenemos cosas más interesantes que hacer que mirar una pantalla…

Siguiendo con el tema de la semana pasada, esta semana he conseguido aplicarme el cuento y estar un poco más relajada en mi día a día, lo cual no quiere decir que haya estado cruzada de brazos sin hacer nada, ¡todo lo contrario! Ha sido una semana muy productiva,

Pero lo que sí es verdad es que he sido bastante más selectiva al decidir qué hacer (y aún más importante, qué no hacer) con mi tiempo y energía en cada momento. Eso me ha permitido, por un lado, no sobrecargarme, y por otro, poder saborear cada momento un poco más, aunque fuera simplemente haciendo cosas por casa, trabajando o yendo a hacer recados, nada del otro mundo.

Creo que aquí viene a cuento enseñaros este cuadrito que me encontré un día en un reataurante de Bray, con la cita que os copio más abajo:

Photo of a framed drawing and quote: "To live is the rarest thing. Most people exist in the world. Most people exist, that is all, that is all." - Oscar Wilde.

Vivir es lo mas raro de este mundo, pues la mayoría de las personas no hacemos otra cosa que existir.

Oscar Wilde

¿Y cuál es la diferencia entre existir y vivir? Tal como yo lo veo, vivir es existir «a propósito», con apertura y curiosidad, y también con una intencionalidad que nos viene de saber qué es lo que más valoramos en la vida, y actuar en consecuencia.

Pero para eso hay que sacar tiempo. ¿Y cómo se saca tiempo? Pues seleccionando:

Además del noble arte de hacer las cosas, existe el noble arte de dejarlas sin hacer.
La sabiduría de la vida consiste en eliminar lo superfluo.

Lin Yutang – La importancia de vivir

¿Y tú, qué opinas? ¿Qué puedes eliminar esta semana que te deje un poco más de espacio?

¡A descansar!

Muchas veces asociamos el verano con las vacaciones, y las vacaciones con el descanso. Pero, ¿alguna vez os ha pasado que no ha sido así, sino más bien todo lo contrario?

Yo estas semanas me estoy dando cuenta de que ahora en verano no tengo menos cosas que hacer; de hecho, tengo más, Y cuando nos vayamos de vacaciones, que todavía faltan un par de semanas, también tendremos bastante ajetreo, como pasa a menudo con los viajes. Hasta el punto de que, al volver, me veo diciendo lo de aquel chiste de Mafalda, que necesito unas vacaciones para descansar de las vacaciones…

No sé si lo había comentado ya en el blog, pero me siento como si llevara muchos meses, incluso años, esperando una calma y una tranquilidad que no acaban de llegar.

Y que ahora sé que no van a a llegar así como por arte de magia.

Porque la calma y la tranquilidad no vienen por sí solas. Hay que atraerlas. Hay que crearlas. Y sobre todo, hay que dejarles hueco en la agenda.

Photo of the sea under a blue sky with a few white clouds

(Foto del mar, que por suerte, está como a unos cuarenta minutos de mi casa en coche, con lo que puedo permitirme el lujo de ir un ratito a verlo de vez en cuando sin tener que estar de vacaciones.)

Sí que es verdad que ahora en estos meses, con el buen tiempo (y esta semana en Irlanda hemos tenido un tiempo excepcional), es un poco más fácil bajar el ritmo, aunque sólo sea porque con el calor no nos queda más remedio… El verano es una ocasión estupenda para dedicarle tiempo y atención a una actividad fundamental para el ser humano: DESCANSAR.

Descansar física y mentalmente. Reponer fuerzas. Recargar pilas.

¿Y qué pasa si todavía tenemos trabajo que hacer? Pues por un lado, podemos replantearnos dónde cae cada tarea en las escalas de urgencia e importancia, para ver si podemos aligerar un poco la carga (que seguro que sí).

Por otro lado y en la medida de lo posible, podemos adoptar una actitud más relajada, más de «modo vacaciones», para dejar de ponernos presión innecesaria y empezar a caminar hacia un ritmo más sostenible.

Al hilo de esto, me ha parecido muy interesante esta cita de Gregorio Marañón:

El trabajo sin prisa es el mayor descanso para el organismo.

O sea, no dedicarnos a no hacer absolutamente nada (al menos, no todo el rato), sino a realizar nuestras tareas con más calma y sin agobios. Porque como decía John Steinbeck:

El arte de descansar forma parte del arte de trabajar.

Y como decía no sé muy bien quién (porque esta cita está en todas partes y no está claro el autor):

A veces, lo más productivo que puedes hacer es descansar.

Y tú, ¿cómo estás descansando este verano?

Enciende tu luz

Esta mañana he oído mencionar un pasaje de la Biblia que yo no conocía, o más bien que ya no recordaba, porque luego he visto que forma parte del sermón de la montaña, una lectura archiconocida del Evangelio. Seguramente lo habré escuchado un montón de veces en misa, aunque quizá este pasaje en concreto pase desapercibido justo después de las Bienaventuranzas.

Dice así:

Tampoco se enciende una lámpara para ponerla debajo de un cajón, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en casa. Así brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas acciones y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. (Mt 5, 15-16).

Esta cita nos recuerda que cada uno de nosotros tenemos algo que aportar en esta vida, y que no debemos ocultar esa aportación porque puede servir de ayuda y de guía a otras personas.

Drawing of a yellow sun against an orange background, with yellow dotted lines representing rays spreading in multiple directions

(Perdón que la foto está un poquillo borrosa, pero es que me gusta mucho este dibujo del solecito alegre y radiante que vi el otro día.)

El problema es que muchas veces nos cuesta reconocer nuestro propio valor, y no nos parece que lo que hagamos o dejemos de hacer vaya a marcar ninguna diferencia… Si este es tu caso, te invito a que te sientes con papel y lápiz y hagas una lista de acciones tuyas que hayan tenido un impacto positivo en otras personas, por pequeño que fuera. En todos esos momentos, tu luz ha brillado para ellos.

Ojo, que no estoy hablando de vanagloriarnos ni de presumir en exceso, forzando el mostrar a los demás lo buenos que somos y lo bien que lo hacemos… La luz de una lámpara no se impone ni avasalla, sino que simplemente fluye, iluminando tranquilamente a su alrededor.

De la misma manera, cada uno podemos dejar surgir nuestra aportación al mundo según nuestros talentos y nuestro propio estilo, y humildemente ponerla a disposición de quien sea que le venga bien. Sin engrandecernos, pero también sin empequeñecernos. Sin hacernos de menos, ni de más. Sin tapar nuestra luz. Atreviéndonos a brillar.

Parte de mi aportación, por ejemplo, es este blog. ¿Cuál es la tuya?