¡A descansar!

Muchas veces asociamos el verano con las vacaciones, y las vacaciones con el descanso. Pero, ¿alguna vez os ha pasado que no ha sido así, sino más bien todo lo contrario?

Yo estas semanas me estoy dando cuenta de que ahora en verano no tengo menos cosas que hacer; de hecho, tengo más, Y cuando nos vayamos de vacaciones, que todavía faltan un par de semanas, también tendremos bastante ajetreo, como pasa a menudo con los viajes. Hasta el punto de que, al volver, me veo diciendo lo de aquel chiste de Mafalda, que necesito unas vacaciones para descansar de las vacaciones…

No sé si lo había comentado ya en el blog, pero me siento como si llevara muchos meses, incluso años, esperando una calma y una tranquilidad que no acaban de llegar.

Y que ahora sé que no van a a llegar así como por arte de magia.

Porque la calma y la tranquilidad no vienen por sí solas. Hay que atraerlas. Hay que crearlas. Y sobre todo, hay que dejarles hueco en la agenda.

Photo of the sea under a blue sky with a few white clouds

(Foto del mar, que por suerte, está como a unos cuarenta minutos de mi casa en coche, con lo que puedo permitirme el lujo de ir un ratito a verlo de vez en cuando sin tener que estar de vacaciones.)

Sí que es verdad que ahora en estos meses, con el buen tiempo (y esta semana en Irlanda hemos tenido un tiempo excepcional), es un poco más fácil bajar el ritmo, aunque sólo sea porque con el calor no nos queda más remedio… El verano es una ocasión estupenda para dedicarle tiempo y atención a una actividad fundamental para el ser humano: DESCANSAR.

Descansar física y mentalmente. Reponer fuerzas. Recargar pilas.

¿Y qué pasa si todavía tenemos trabajo que hacer? Pues por un lado, podemos replantearnos dónde cae cada tarea en las escalas de urgencia e importancia, para ver si podemos aligerar un poco la carga (que seguro que sí).

Por otro lado y en la medida de lo posible, podemos adoptar una actitud más relajada, más de «modo vacaciones», para dejar de ponernos presión innecesaria y empezar a caminar hacia un ritmo más sostenible.

Al hilo de esto, me ha parecido muy interesante esta cita de Gregorio Marañón:

El trabajo sin prisa es el mayor descanso para el organismo.

O sea, no dedicarnos a no hacer absolutamente nada (al menos, no todo el rato), sino a realizar nuestras tareas con más calma y sin agobios. Porque como decía John Steinbeck:

El arte de descansar forma parte del arte de trabajar.

Y como decía no sé muy bien quién (porque esta cita está en todas partes y no está claro el autor):

A veces, lo más productivo que puedes hacer es descansar.

Y tú, ¿cómo estás descansando este verano?

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