Enciende tu luz

Esta mañana he oído mencionar un pasaje de la Biblia que yo no conocía, o más bien que ya no recordaba, porque luego he visto que forma parte del sermón de la montaña, una lectura archiconocida del Evangelio. Seguramente lo habré escuchado un montón de veces en misa, aunque quizá este pasaje en concreto pase desapercibido justo después de las Bienaventuranzas.

Dice así:

Tampoco se enciende una lámpara para ponerla debajo de un cajón, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en casa. Así brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas acciones y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. (Mt 5, 15-16).

Esta cita nos recuerda que cada uno de nosotros tenemos algo que aportar en esta vida, y que no debemos ocultar esa aportación porque puede servir de ayuda y de guía a otras personas.

Drawing of a yellow sun against an orange background, with yellow dotted lines representing rays spreading in multiple directions

(Perdón que la foto está un poquillo borrosa, pero es que me gusta mucho este dibujo del solecito alegre y radiante que vi el otro día.)

El problema es que muchas veces nos cuesta reconocer nuestro propio valor, y no nos parece que lo que hagamos o dejemos de hacer vaya a marcar ninguna diferencia… Si este es tu caso, te invito a que te sientes con papel y lápiz y hagas una lista de acciones tuyas que hayan tenido un impacto positivo en otras personas, por pequeño que fuera. En todos esos momentos, tu luz ha brillado para ellos.

Ojo, que no estoy hablando de vanagloriarnos ni de presumir en exceso, forzando el mostrar a los demás lo buenos que somos y lo bien que lo hacemos… La luz de una lámpara no se impone ni avasalla, sino que simplemente fluye, iluminando tranquilamente a su alrededor.

De la misma manera, cada uno podemos dejar surgir nuestra aportación al mundo según nuestros talentos y nuestro propio estilo, y humildemente ponerla a disposición de quien sea que le venga bien. Sin engrandecernos, pero también sin empequeñecernos. Sin hacernos de menos, ni de más. Sin tapar nuestra luz. Atreviéndonos a brillar.

Parte de mi aportación, por ejemplo, es este blog. ¿Cuál es la tuya?

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