Expresiones intraducibles: to pack light

Hacía tiempo que no le dedicaba yo un artículo del blog a alguna frase o expresión de las que yo llamo intraducibles, que no es que sean exactamente imposibles de traducir, sino que pierden bastante la gracia (o, digamos, su elegancia) al traducirlas del inglés al español o viceversa.

La expresión de hoy es to pack light, y aquí el problema no es con la palabra light, que se traduce directamente como «ligero/a», sino con el verbo to pack, que en este contexto tiene una traducción mucho más larga y más torpe, al menos en el español de España: «hacer las maletas» (en otras versiones del español existe la palabra empacar, que sí que es más corta, pero a mí me resulta súper rara).

Para mí, la traducción que mejor transmite la idea detrás de to pack light es «ir ligero de equipaje», y en ambos idiomas, el significado va más allá del mero hecho de hacer las maletas: se refiere a una manera de viajar, y si me apuras, hasta a una filosofía de vida.

(Foto que le saqué con prisas una vez a una persona que vi por la calle, o más bien, a su bolsa. Me encantó ese dibujito de la línea que es de todo menos recta, metáfora del viaje de la vida; me recordó mucho a la imagen que utilicé hace unos años en este artículo.)

Yo reconozco que nunca he sido una persona de las que viajan ligeras de equipaje, y admiro muchísimo a los que son capaces de hacerlo. Aunque me gustaría pensar que he mejorado al menos un poquito con los años, en el fondo sigo siendo la reina de los «por-si-acasos»… Y a la hora de hacer las maletas, inevitablemente me asaltan las dudas y me paso de precavida, por lo que casi siempre me acabo llevando mucho más de lo que necesito, con la carga añadida (física y mental) que eso conlleva.

Todo esto me ha venido a la cabeza porque este fin de semana estamos de viaje las niñas y yo, haciendo una última escapadita antes de la vuelta al cole, y para variar, mientras yo he llenado la maleta casi hasta arriba, ¡a ellas les ha sobrado sitio! Podrían hasta haber compartido maleta. Tengo muuuucho que aprender de ellas.

Pero también hay otra manera en la que podemos pensar en el concepto de «ir ligeros de equipaje», y es en relación a nuestro equipaje emocional: todo ese peso con el que cargamos, consciente o inconscientemente (juicios, culpa, resentimiento…), y del que nos vendría muy bien liberarnos. Ese peso no va a desaparecer por arte de magia, por mucho que miremos para otro lado o intentemos taparlo. Pero sí que se puede aligerar, y mucho, a través de un trabajo profundo de toma de conciencia y desarrollo personal.

¿Y tú? ¿Ya viajas ligero de equipaje? ¿O sigues cargando con mucho más de lo que necesitas?

De vuelta a lo básico (otra vez)

Estamos a mediados de agosto, y tanto en Irlanda como me imagino que en España, los carteles y anuncios de la «vuelta al cole» ya están por todas partes.

Recuerdo que, de más joven, me daba mucha rabia verlos: me costaba aceptar que ya se acababa el verano, y que había que ir pensando en volver a la rutina del curso escolar.

(Foto de una página de mi cuaderno de dibujos «cuadriculados».)

Supongo que ahora me tomo las cosas con más filosofía; noto que me cuesta menos adaptarme a los distintos ciclos por los que va pasando la vida (y nosotros con ella). Como decía aquella canción, hay un momento para cada cosa, así que, centrémonos en hacer lo que toque en cada momento, y sobre todo, centrémonos en disfrutarlo y en aprender de ello, en lugar de simplemente resignarnos a sufrirlo.

Ahora que se va acercando el inicio de un nuevo curso escolar, igual te pasa como a mí, que ya tienes una lista enorme de tareas, proyectos y compromisos varios que encajar en el calendario, y te agotas solo de verlo…

Es el momento perfecto para tomar un poco de distancia y volver a lo más básico: asegurarnos de que nos estamos cuidando bien. para poder empezar el curso con las pilas cargadas, y armados con buenos hábitos que nos ayuden a mantener la energía y el entusiasmo.

Y tú, ¿Estás todavía en modo vacaciones, o ya volviendo? ¿Qué es lo que te toca hacer ahora?

P. D .- «Aquella canción», por si quieres buscarla, es una canción en inglés de los años sesenta; yo la recuerdo de la serie Aquellos maravillosos años. Se titula Turn, turn, turn, y es del grupo The Byrds:

To everything (turn, turn, turn), there is a season (turn, turn, turn)...

Generaciones

Escribo estas líneas desde el aeropuerto de Barajas, preparándome para volver a Dublín después de dos semanas de vacaciones en España.

Vuelvo cansada, pero también muy contenta: estos días me han cundido muchísimo. Han sido unas vacaciones ligeramente caóticas, con un par de cambios de planes sobre la marcha, pero al final ha resultado todo muy bien.

Y lo mejor, sin duda, ha sido poder conocer en persona a Mar, la primera bebé de la siguiente generación en nuestra familia, en un lugar donde el recuerdo de sus bisabuelos Ángel y Mari Carmen está siempre muy presente.

Otra generación más… Me parece muy curiosa la sensación que tengo a menudo, al juntarme con amigos, o incluso con mis hermanos, de que parece que no ha pasado el tiempo y que estamos como siempre… Hasta que miramos a nuestros hijos, a las nuevas generaciones, ¡y entonces sí que nos damos cuenta!

Como no podían faltar, aquí van unas cuantas citas para reflexionar sobre el tema:

Cada generación se imagina
más inteligente que la anterior
y más sabia que la posterior.

George Orwell

Debemos recordar a todas las generaciones
que hay tanto que aprender como que enseñar.

Gloria Steinem

Lo que una generación considera un lujo,
la siguiente lo ve como una necesidad.

Anthony Crosland

Y una que me ha hecho mucha gracia:

Desde la más remota antigüedad, los viejos han hecho creer a los jóvenes que son más sabios que ellos, y para cuando los jóvenes descubrían que eso era una tontería, ya eran viejos también, y les beneficiaba seguir con el engaño. - W. Somerset Maugham

Cerrado por vacaciones (III)

Como ya viene siendo tradición en este blog, escribo mi post vacacional desde mi lugar feliz, al que tengo la suerte de haber podido regresar un verano más (puedes leer artículos de años anteriores aquí y aquí).

(Foto sacada hoy, al atardecer, desde la «roca-casa» en la que tanto jugaba yo de pequeña.)

Un año más, lo nuevo y lo viejo se entremezclan al reencontrarme con ciertos lugares y ciertas personas: los recuerdos conviven con el aquí y ahora, creando una sensación de continuidad. En cierto modo, siempre es lo mismo, pero a la vez, nada es lo mismo.

Heráclito decía aquello de que no puedes bañarte dos veces en el mismo río, porque ni tú ni el río seréis los mismos, al estar todo en constante cambio. Y esta otra cita sigue con la misma idea:

No encontrarás a la misma persona dos veces,
ni siquiera si es la misma persona.

Mahmud Darwish

Me parece un buen recordatorio de que todos cambiamos con el tiempo (lo queramos o no), y de que debemos darnos permiso (y dárselo a los demás) para crecer, aprender y evolucionar como personas, cada uno a su manera y a su propio ritmo, aunque eso conlleve dejar de cumplir ciertas expectativas (ya os hablaré de la «culpa de crecimiento» en otro post más adelante).

Pero también tengo que decir que, al igual que pasa con algunos lugares, aunque las personas vamos cambiando poco a poco, hay una cierta continuidad que se mantiene a lo largo de los años. Una buena analogía para entenderlo podría ser la de un árbol: un cerezo puede crecer mucho o poco, y ponerse muy frondoso o quedarse raquítico, en función de diferentes factores como el clima, el sol, el agua, los nutrientes del suelo… Pero lo que no va a hacer nunca es convertirse en un pino, una encina o una palmera.

De la misma manera, las personas tenemos una determinada forma de ser, que por supuesto puede madurar y estabilizarse con el tiempo, pero que, salvo casos de trauma grave o similares, a grandes rasgos va a continuar siendo la misma. A nuestro cerebro le cuesta mucho cambiar, y lo hace muy poquito a poco; por eso es tan importante conocer herramientas que nos ayuden a aprovechar esa continuidad (en lugar de luchar contra ella) y convertirnos progresivamente en nuestra mejor versión.

Y tú, ¿qué lugares y qué personas recuerdas que te resultan a la vez familiares y diferentes?