¿Qué actividad te encantaba practicar cuando eras pequeñ@?
Esta fue la pregunta que utilicé para romper el hielo con los chavales en una charla que di hace un par de meses en un instituto (puedes leer más sobre el contenido de la charla aquí y aquí).
Uno por uno me fueron contando sus actividades: deportes de todo tipo, instrumentos musicales… Algunos habían seguido manteniendo esos hobbies, y otros ya los habían dejado.
Yo también contesté a la pregunta, enseñándoles esta foto (perdón, que está un poco borrosa):

Aquí estamos mi amiga Araceli y yo, con diez añitos, en nuestra clase de ballet. Qué buenos recuerdos…
Mis padres me apuntaron a ballet en la escuela de danza Sbelta, en Cáceres, cerquita de mi casa, cuando tenía cuatro años, y allí estuve aprendiendo danza clásica y contemporánea ¡durante otros quince! Hasta cumplir los diecinueve. Los deportes nunca se me dieron bien, pero en cambio, bailar me encantaba, y el baile se convirtió en una parte muy importante de mi vida durante los años de mi infancia y adolescencia.
Recuerdo aquella época con muchísimo cariño e ilusión: ir a «la escuela» por las tardes, estar en clase con mis amig@s, prepararnos los exámenes de la Royal Academy of Dance (venía una examinadora inglesa y todo), ensayar, ensayar y ensayar para las actuaciones… Y sobre todo, actuar.
Vencer los nervios, aparcar la falta de confianza, y salir al escenario. Mostrarme al mundo.
Hace dos años tuve la suerte de volver a coincidir con Cristina, mi antigua profesora, y de volver a recorrer brevemente los pasillos de la escuela. Me di cuenta de lo mucho que había aprendido gracias al baile, independientemente de que lo dejara al llegar a cierta edad y nunca llegara a dedicarme «en serio» a ello:
- Apreciación por la música y las artes escénicas.
- Disciplina y constancia para seguir en la brecha, incluso en los días en que no me apetecía nada.
- Paciencia y tolerancia a la frustraciön cuando las cosas no me salían bien a la primera (o a veces ni a la segunda, ni a la tercera…).
- Capacidad para recuperarme rápidamente de un resbalón o una metedura de pata (= dejar de machacarme por el error, y tirar para adelante).
- Camaradería y compañerismo – no es que fuera exactamente un deporte de equipo, pero el ensayar y el actuar juntos creaba un vínculo parecido.
Y por supuesto, me ayudó a perder un poco el miedo a exponerme y ganar «tablas», que es un término que la RAE define como «experiencia y soltura en actuaciones en público o en el desarrollo de una actividad».
Todo esto viene a ilustrar la idea que yo les quería transmitir a los chicos y chicas de aquel instituto: que a través de los hobbies, aficiones y actividades extraescolares también se aprende mucho, a menudo cosas distintas de las que se aprenden en el colegio, y que la mayoría de esas habilidades y enseñanzas son transferibles a otros ámbitos personales y profesionales. Lo cual quiere decir que, incluso al principio del todo de nuestra trayectoria laboral, lo más seguro es que no partamos totalmente de cero, sino que ya tengamos unos cuantos recursos en la mochila.
Esa es la parte «útil», o «práctica», de tener un hobby; luego están los beneficios menos tangibles, como la ilusión que nos hace y la satisfacción que nos da el practicar esa actividad. A mí concretamente, que soy muy de pensar (¿o sobrepensar?) y más bien sedentaria por naturaleza, me viene fenomenal entrar en contacto con mi cuerpo y expresarme a través del movimiento. Y justamente por eso ¡me he apuntado a una clase de ballet para adultos! Empecé el jueves, y dejando aparte el susto inicial de comprobar que ahora mismo no tengo ni equilibrio ni fuerza ni resistencia, estoy encantada 🙂
Pensando en todo esto me he acordado del musical de Billy Elliot (que me encantó, os lo recomiendo), donde le preguntan al protagonista qué es lo que siente cuando está bailando. Os dejo aquí los vídeos con la letra de la canción.
El original en inglés:
Una traducción al español (con alguna falta de ortografía, pero bueno):
Y ahora, repitiendo la pregunta: ¿Qué actividad te encantaba practicar cuando eras pequeñ@? ¿Cómo te sentías? ¿Y qué fue lo que aprendiste?


