¿Urgente, o importante?

Llevo tiempo queriendo escribir sobre esto en el blog, porque me parece importante. Pero como no es urgente, pues lo he ido dejando… Lo cual es precisamente el quid de la cuestión.

Esta es la llamada matriz de Eisenhower, y si lleváis un tiempo en el mundillo del desarrollo personal, seguro que ya la conocéis. Aparece en muchos libros y artículos sobre «gestión del tiempo» (que en realidad debería llamarse «gestión de prioridades», porque el tiempo como tal no lo podemos gestionar; lo único que podemos gestionar es en qué lo empleamos).

La propuesta es muy sencilla: lo primero, reconocer que siempre vamos a tener más cosas que hacer que tiempo para hacerlas; por lo que es necesario priorizar. Y lo segundo, plantearnos el nivel de urgencia e importancia de cada tarea, y a partir de ahí decidir qué hacer primero, qué hacer después y qué no hacer.

  1. Las tareas urgentes e importantes requieren acción inmediata, por lo que son, lógicamente, las más prioritarias. Es un tipo de trabajo que podríamos categorizar como «apagar fuegos»: hay que hacerlo cuanto antes para terminarlo a tiempo, porque si no, hay claras consecuencias negativas.
  2. Las importantes y no urgentes son tareas que nos acercan a nuestros objetivos sin tener un plazo de entrega concreto. Se trata de trabajo estratégico, y la clave aquí es planificarlo: buscarle hueco en la agenda y dedicarle tiempo intencionadamente, por que si no, corremos el riesgo de posponerlo demasiado, o incluso de que se quede sin hacer.
  3. Las urgentes y no importantes son tareas que nos mantienen ocupados pero no nos aportan mucho, en el sentido de que no nos ayudan a cumplir nuestros objetivos, más bien nos desvían de ellos. Papeleo, interrupciones, encargos de otras personas… Lo ideal es delegar o automatizar todo lo posible, para evitar que nos consuman demasiado tiempo.
  4. Y por último, las no urgentes y no importantes son todas esas distracciones en las que caemos a menudo y que no nos aportan nada; son verdaderos «gastatiempos», y lo mejor que podemos hacer es eliminarlos. (Nota: aquí me estoy refiriendo a las mil y una formas que tenemos las personas de procrastinar, y escapar de la realidad de forma vacía y superficial. No lo confundamos con tomarnos tiempo para descansar de verdad, practicar hobbies, conectar con nosotros mismos, cuidar nuestras relaciones, etc., que son cosas que entrarían en la categoría número 2.)

¿Qué te parece este sistema? Si no lo has utilizado nunca, o si hace tiempo que no lo utilizas, te invito a que averigües cuánto tiempo pasas normalmente en cada uno de estos cuadrantes, sobre todo si ves que se te pasan los días y los meses y no avanzas en lo que realmente quieres. ¿Te pasas el día apagando fuegos? ¿O haciendo tareas para otros que se podrían resolver de otra manera? ¿O tal vez perdiendo el tiempo con distracciones que no te llenan de verdad?

Yo misma estoy ahora en proceso de reajustar unas cuantas cosas, que falta me hace…

Sólo recordarte…

…Que sí, que enero se nos hace un poco cuesta arriba algunas veces, pero mucho ánimo que ya casi estamos, ya hemos superado dos terceras partes.

Otro empujoncito más, aunque no apetezca. Aguanta y sigue haciendo lo que te toca hacer para acercarte a tus objetivos, un poquito cada día, aunque parezca que todavía están muy lejos. Poco a poco irán apareciendo los resultados, y te darás cuenta de que habrá merecido la pena el esfuerzo.

Photo of a pocket 2025 diary, a pen and a fabric bag to store them both. The bag is white with a message printed on it in black letters: "All you need is FOCUS DARLING. Charuca"

(Ahora todos los días veo este recordatorio, ¡gracias Merche! Dice: todo lo que necesitas es concentrarte, cariño.)

Y para esos momentos en que no te apetezca más que bajarte del carro y ponerte a hibernar, aquí va otro recordatorio:

Cada acción que realizas es un voto a favor de la persona en la que te quieres convertir.

James Clear

Palabras intraducibles: declutter

La semana pasada se me quedó pendiente hablaros un poco más de esta palabra, que me parece maravillosa en inglés y para la que no encuentro traducción elegante al español: declutter.

En el artículo del otro día lo llamé «hacer limpia», pero hay otra manera de llamarlo que me gusta mucho más, y que me perdonen los académicos y los puristas de la lengua española, porque esta palabra oficialmente no existe: decluterear.

El diccionario online WordReference traduce el verbo declutter como «ordenar» o «poner orden», pero en mi opinión, con esa traducción se pierde gran parte de su significado. Porque sí, es verdad que el resultado final es que un espacio quede más ordenado, pero el quid de la cuestión no está tanto en el qué, sino sobre todo en el cómo.

Para mí, ordenar es clasificar y mover cosas para que queden colocadas de una manera diferente, más estética y más lógica. Pero siguen siendo las mismas cosas que antes. En cambio, decluterear consiste en despejar el espacio a base de quitar cosas, eliminando lo que en inglés se denomina clutter (que es de donde deriva el verbo: de-clutter, quitar clutter), y que a mí me gusta traducir como morralla (en esto parece que el diccionario sí está más o menos conmigo, ya que uno de los significados que le da a morralla es el de «garbage», «trash» o «rubbish»… En definitiva, lo que no sirve, o sea, basura).

Así pues, decluterear es el arte de librarnos de lo que ya no queremos y/o no nos sirve, para dejar espacio a lo que sí que queremos y nos resulta útil. Y esa morralla, o clutter, muchas veces es física pero también puede ser mental o emocional; de hecho, el hacer limpia en nuestro espacio físico tiene un efecto liberador y renovador que va mucho más allá, porque como suele pasar, lo que ocurre a nuestro alrededor es un reflejo de lo que ocurre dentro de nosotros.

Como ya comenté, en casa este año hemos aceptado el reto de hacer limpia, poco a poco, un ratito cada día (o al menos, cada semana). El diccionario define clutter como «desorden», «desastre» o «lío», y una vez más, sí pero no. El desorden, el desastre y el lío son consecuencias de tener demasiadas cosas, demasiados enredos, que no hacen más que generarnos ruido mental y distracciones. L,o cual me recuerda que hay dos frases muy chulas sobre este tema que quiero compartir con vosotros.

La primera es un dicho minimalista (pendiente me queda hablar del minimalismo en otro post). Yo me lo encontré en un artículo de Joshua Becker, el autor de becoming minimalist, pero seguro que no fue el primero en decirlo ni será el último: MENOS COSAS, MENOS ESTRÉS (less stuff, less stress). Me parece una frase genial, es el sumum de la simplicidad, y además una gran verdad.

La segunda se remonta a mis tiempos de «lucha contra el caos», al poco de llegar a Irlanda y tratando de organizarme con la limpieza de la casa y una niña pequeñita… Fue entonces cuando me topé con una página web y lista de correo llamada FlyLady, que me ayudó muchísimo (si tenéis curiosidad, buscadla, la web es tan vieja que parece abandonada, pero la señora que la creó está activa en YouTube, y algo tiene también en Instagram). Su planteamiento va justo a la clave de todo esto, y dice así: LA MORRALLA NO LA PUEDES ORGANIZAR, SÓLO PUEDES LIBRARTE DE ELLA (you can´t organize clutter, you can only get rid of it!).

Y tú, ¿qué opinas? ¿Te pasas la vida «ordenando» cosas, moviéndolas de un sitio a otro y recolocándolas, sin atreverte a tirar nada? Esa fuy yo durante muchos años… Anímate y haz una buena limpia, ya verás qué bien te sienta.

El año de…

¡Empezamos el 2025! ¿Qué tal lo llevas de momento?

Me ha gustado esta imagen del cuaderno en blanco y el lápiz, me parece una buena metáfora para esta época del año:

Photo of a pencil resting on an open blank notebook

¿Qué planes tienes para los próximos doce meses? En este artículo te propongo dos alternativas a los típicos propósitos de año nuevo (que, seamos realistas, suenan muy bonitos pero están condenados a no cumplirse), y hoy añado otra propuesta más, algo que escuché el año pasado y que no había puesto en práctica hasta ahora.

Se trata de elegir una palabra como tema para el año, algo en lo que queramos enfocarnos. Así creamos un hilo conductor para nuestros objetivos, usando la palabra como recordatorio y fuente de motivación.

Yo ya tengo la mía para 2025, ¿quieres saber cuál es?

Tachán tacháaaaan…

2025 para mí es el año de…

LA LIMPIA*

(*Nota aclaratoria para la versión en español: me refiero a hacer limpia en el sentido de organizar y deshacerme de lo que ya no necesito. En inglés hay una palabra maravillosa para eso, decluttering, que yo estaba convencida de que ya había añadido a la lista de intraducibles, pero se ve que no, pendiente queda para otro post.)

Pues sí, esta va a ser la temática de este año en nuestra casa, y no sólo para mí; también he reclutado a las niñas. Durante 2024, por diversos motivos, hemos ido acumulando muchas cosas en casa, y no hemos tenido tiempo de hacer limpia como es debido. Ha llegado el momento de liberar espacio, y que salga lo viejo para que pueda entrar lo nuevo.

¿Y tú, qué palabra eliges? Puede ser cualquier cosa que resuene contigo y a lo que quieras darle prioridad este año. Cuentamelo en un comentario, y me encantará leerte.