De los veinte añitos que llevo ya en Irlanda, diecisiete los he pasado viviendo en el mismo barrio: Adamstown, al oeste del condado de Dublín.
Adamstown es un lugar muy interesante, bastante distinto de los típicos barrios residenciales irlandeses. Se empezó a proyectar a finales de los años noventa como un pueblo completamente nuevo, siguiendo un modelo de planificación urbanística parecido al de otros países de Europa. La construcción de esta «zona estratégica de desarrollo» empezó en 2005, y todo iba muy bien hasta que llegó la crisis del 2008, causando un parón económico que dejó el barrio a medio construir.
Por suerte, para entonces Adamstown ya contaba con su propia estación de tren, una guardería, dos colegios de primaria y la aprobación para un instituto de secundaria. A nosotros nos pareció el lugar ideal para empezar a echar raíces como familia, así que nos mudamos a un dúplex de alquiler al ladito de la guardería, con Irene pequeñita y Alicia a unos meses de nacer.
Con el paso de los años, el barrio siguió creciendo muy poco a poco, con rachas de construcción moderada alternadas con otras de parón casi absoluto. Pero lejos de convertirse en «un barrio fantasma» (como lo etiquetaban a veces en la prensa), Adamstown se fue afianzando como una nueva comunidad, moderna y sobre todo muy diversa, que se mantenía activa a pesar a las circunstancias. A falta de espacios públicos donde reunirse (el centro comunitario no abriría sus puertas hasta 2018), en aquella época los colegios de primaria se convirtieron en el principal punto de encuentro, cediendo o alquilando sus espacios para distintas actividades. Y como la mayoría de las familias veníamos de fuera, o bien de otros países o de otras regiones de Irlanda, el tener la posibilidad de conocernos y apoyarnos mutuamente nos ayudó inmensamente a establecernos y encontrar nuestro sitio.
Fue durante esa época, hace diez años, cuando surgió un proyecto precioso para darle voz a nuestra comunidad: el libro Adamstown my home, que recopila las historias de 27 mujeres y sus familias, representando la diversidad de culturas y nacionalidades que se entrelazan en este barrio, símbolo de una nueva Irlanda.
Porque lo que de verdad hace interesante a Adamstown no son los edificios, sino las personas. Es una comunidad multicultural e intercultural, con familias procedentes de prácticamente todos los rincones del mundo… Para que os hagáis una idea: en nuestro cole de primaria hay niños de 45 nacionalidades distintas, y la inmensa mayoría de ellos, si no todos, viven en el barrio. En el instituto son todavía más, 52 nacionalidades. La diversidad de culturas, ideas y costumbres con las que están creciendo nuestros hijos de verdad no tiene precio.
Volviendo ahora al presente, estamos en una racha de construcción de vivienda sin precedentes, y el barrio está creciendo a pasos agigantados; yo creo que de esta sí que quedará terminado (y tal vez hasta nos convirtamos en un pueblo de pleno derecho y todo). Seguimos siendo una comunidad muy diversa e internacional, ahora además con el apoyo del centro comunitario, que hace una labor magnífica en todos los sentidos. También contamos con varios parques, instalaciones deportivas, una zona comercial, un centro de salud recién construido y el proyecto de una biblioteca que algún día llegará.
Pero además, veinte años después del nacimiento de Adamstown, tenemos algo mucho más importante: una generación entera que se ha criado en esta nueva Irlanda, formando parte de una diversidad que para ellos es su medio natural, fundiendo múltiples culturas y construyendo una identidad todavía más compleja y rica en matices que la de la generación anterior.
No podíamos dejar pasar la oportunidad de recopilar algunas de esas historias, diez años después del libro original. Y así nació Adamstown our home, un proyecto muy especial creado por dos personas muy queridas y admiradas en nuestra comunidad, y con toda la razón del mundo: el padre John Hassett, también creador y coordinador del libro original, y Gema Pintor, directora del centro comunitario. El resultado son otras veinte historias, varias de ellas de más de una generación, de las familias que llaman a Adamstown su hogar.

(Foto de la portada del libro Adamstown our home.)
Muchísimas gracias, John y Gema, por contar conmigo para este proyecto; he disfrutado mucho siendo una de las entrevistadoras, y he aprendido mucho también. Gracias a los demás entrevistadores, Anisa, Bernie, Ita, Michael, Rose y Sunita, y sobre todo, gracias a David, Aida, Joseph, Vicky y John por el tiempo que pasamos juntos en las entrevistas.
Las grabaciones de las entrevistas pasarán a formar parte del archivo oral de Adamstown, y estarán disponibles en nuestra biblioteca (una vez que se construya). Mientras tanto, el libro ya está a la venta, y todos los beneficios se repartirán entre los tres colegios del barrio (dos de primaria y uno de secundaria) para ayudar a niños con necesidades especiales.
¿Habrá tercera parte en 2035? Quién sabe…
Has visto el documental «Ellas en la ciudad»? Un poco lo que cuentas, pero en la España de finales de los 70 y los 80….. Muy interesante, te lo recomiendo! Ya sabes dónde encontrarlo para ver 😉.
Por lo demás, enhorabuena por el barrio, el esfuerzo y el trabajo. Felicidades por formar tu pequeña comunidad.
Gracias Rocío, no conocía ese documental, le echaré un vistazo.