Mi lugar feliz

¿Cuál es ese lugar tan especial para ti, ese que te trae tan buenos recuerdos que sólo con imaginarte estar allí ya empiezas a sentirte bien inmediatamente?

Si lo tienes (que espero que sí), ése es «tu lugar feliz» (o como dicen en inglés, aunque suene un poco peliculero: «your happy place»).

close up photo of clear water in a swimming pool

A lo mejor no tienes sólo un lugar feliz, sino varios, mejor que mejor. Yo hoy he tenido la suerte de visitar uno de los míos, un lugar donde he pasado muuuuuchos días de verano a lo largo de mi vida, y disfrutado muuuuuchas horas de piscina y de juegos con mi familia 🙂

Algunas cosas han ido cambiando con los años, lógicamente (todo está, y todos estamos, en constante cambio), pero siempre me hace mucha ilusión volver… Y qué suerte que tengo de poder volver.

Puede que tus lugares felices ya no sean como tú los conocías; puede que ahora sean distintos, o incluso que hayan desaparecido. Puede que creas que ya no vas a volver a visitarlos. Pero en realidad no importa, porque aún siguen existiendo en tu mente y en tu corazón, donde puedes recordarlos como mejor te parezca.

Te propongo un pequeño juego: cierra los ojos, respira profundamente, trasládate mentalmente por unos minutos al lugar feliz que tú elijas, disfrútalo de verdad (esto es lo más importante), y fíjate en los detalles que más te gusten, los que mejores recuerdos te traigan, para poder volver a ellos y sentirte así de bien cada vez que lo necesites:

  • Una imagen – la puesta de sol junto a la piscina.
  • Un sonido – el canto de las tórtolas (aunque yo creía que eran las abubillas…)
  • Un olor – el de la tierra mojada en una tormenta de verano.
  • Un sabor – el de las «bolluelas» del desayuno.
  • Una sensación – de calma, de alegría, de conexión.

¿Te apetece compartir los tuyos?

Viajando

Estos días estoy de vacaciones, y viajando, como seguramente muchos de vosotros. Después de dos veranos sin pasar por España, este año por fin hemos podido venir las niñas y yo, a disfrutar de la familia y del buen tiempo (¡con ola de calor incluida!)

Buscando citas sobre viajes, me he encontrado con estas tres, que me han hecho reflexionar:

Viajar – te deja sin palabras, y luego te convierte en narrador.

Ibn Battuta

Una cita muy chula que no conocía.

Pero para que esto pase de verdad, no basta con viajar (en el sentido de moverse de un lado a otro); hay que meterse de lleno en la experiencia, ir con la mente abierta, dejarse sorprender. En resumen, lo típico que se dice de ser viajero en lugar de turista – el turista vuelve a su casa igual que estaba cuando se fue, mientras que el viajero se deja transformar por el camino.

Y se me ocurre que es mucho más fácil sorprenderse cuando se viaja a algún lugar nuevo, lo cual me lleva a la segunda cita de hoy:

Una vez al año, ve a algún sitio donde no hayas estado nunca.

Anónimo

Muy buen consejo, en mi opinión. Y eso que yo reconozco que soy muy propensa a volver a ciertos sitios conocidos, y es que en cuestión de viajes soy poco aventurera,… Pero cuando consigo vencer esa pereza inicial y lanzarme a la aventura, sí que disfruto mucho, y aprendo un montón, conociendo sitios nuevos.

Pero qué pasa, ¿que sólo podemos transformarnos si viajamos a sitios desconocidos? Pues no necesariamente; creo que lo que pasa es que un sitio nuevo nos puede cambiar la perspectiva más fácilmente, nos puede ayudar a pensar y actuar de una manera nueva, mientras que cuando nos quedamos en los sitios de siempre, tendemos a pensar y a actuar… pues como siempre 🙂

Por eso me ha gustado tanto esta tercera cita, que tampoco conocía:

De vez en cuando, la gente se da cuenta de que no tiene que experimentar el mundo de la manera que le han dicho.

Alan Keightley

Lo que nos sugiere esta última frase es que en realidad no importa dónde estemos; el entorno puede ser el mismo de siempre, pero si nuestra mirada cambia, si nuestra actitud cambia, lo percibiremos todo de una forma nueva y distinta.

Y a ti, ¿te gusta viajar? ¿Eres de los aventureros, o de los que prefieren repetir destino? ¿Y te consideras viajero, o turista?

Un buen comienzo

Hoy os traigo un proverbio irlandés que me ha llegado escrito en gaélico (y que no tengo ni idea de cómo se pronuncia):

Tús maith leath na hoibre

Que traducido quiere decir…

Un buen comienzo es la mitad del trabajo

Provervio irlandés

Lo más difícil es atreverse a cruzar esa línea de salida…

Muchísimas gracias a todos los que me habéis mostrado vuestro apoyo de distintas maneras esta semana, con mi primer taller online (espero que el primero de muchos).

Siento que ha sido un muy muy buen comienzo, seguiremos informando 🙂

Justo a tiempo

Dicen los expertos que cuando uno se dedica a publicar contenidos en internet o en redes sociales, es importante planificar las publicaciones con una cadencia determinada, para que haya un ritmo previsible; eso parece ser que les gusta mucho a San Google.

Yo cuando me enteré de esto hace unos meses (¡gracias María!), me propuse para este blog el ritmo más sencillo y alcanzable que se me ocurrió: escribir un post a la semana. En principio no tenía en mente ningún día de la semana en concreto, pero para cuando me fui a dar cuenta, ya había surgido un patrón: acabar publicando el domingo, normalmente por la noche (o en la madrugada del lunes, que técnicamente ya es a la semana siguiente…)

Visto así, se podría decir que tengo tendencia a dejar las cosas para el último momento. Y en algunos casos, es cierto. Podría elegir centrarme en eso, y machacarme por dedicarme a procrastinar (que es una palabra que no me gusta nada, por cierto).

Pero también, visto de otra manera, resulta que semana tras semana estoy consiguiendo alcanzar el objetivo de publicar un post, porque por muy a última hora que sea, tanto si me apetece como si no, llegado el momento siempre me pongo a escribir, y no hay excusas que valgan, porque quiero seguir siendo fiel a mi compromiso semanal, conmigo misma y con mis lectores.

Seguramente, de no ser por este plazo autoimpuesto, se habrían quedado sin escribir como la mitad de los artículos que ahora podéis leer y disfrutar… Pero aquí están, gracias a haber encontrado una forma productiva de negociar con mi procrastinación 🙂

Por cierto, ¿Te has preguntado alguna vez por qué procrastinamos? Una teoría que he oído varias veces es la de que inconscientemente nos viene muy bien dejar las cosas para última hora porque así nos quitamos responsabilidad sobre el resultado: si sale mal, tenemos la excusa de que no ha habido tiempo suficiente para hacerlo bien. ¿Y si sale bien? Entonces genial, nos ponemos la medalla por haberlo conseguido en tiempo récord. De una manera o de otra, nuestro ego evita sufrir.

En cambio, cuando hacemos la tarea con tiempo, está mucho más claro que somos responsables de cómo salga, y eso nos provoca mucho miedo e inseguridad: ¿Y si me sale mal? ¿Y si no les gusta? ¿Y si me rechazan?

Quizá la clave esté en dejarnos de excusas de una vez por todas, aceptar que el resultado es y será siempre nuestra responsabilidad, y elegir la mejor manera de gestionar nuestro día a día según lo que queramos conseguir en la vida.

Porque, ¿qué pasaría si de verdad le dedicaras tiempo y esfuerzo a eso que dices que es importante pero que siempre se queda atrás?

Marta y María

Como mucha otra gente de mi edad tanto en España como en Irlanda, yo nací y me crié en un entorno católico, y durante muchos años fui a misa todos los domingos y fiestas de guardar.

Recuerdo que había varios pasajes del Nuevo Testamento que me llamaban especialmente la atención, y uno de ellos era el de Marta y María:

 Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y preocupaada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la parte buena, que no le será arrebatada.

Creo que esta lectura me llamaba la atención porque no la acababa de entender, no me cuadraba. Porque a ver, si había cosas que hacer, pues había que hacerlas, ¿no? No se podía una quedar ahí haciendo el vago… Pero Jesús venía a decirles justamente lo contrario, lo cual me rompía completamente los esquemas.

No se me ocurría cuestionar ni que aquellas cosas «que había que hacer» realmente hubiera que hacerlas, ni que el simplemente estar, sin «hacer», significara estar haciendo el vago.

Y es que ese contraste (o más bien conflicto) entre lo que representaban los personajes de Marta y María lo sufría yo también por dentro: estaba agobiada por todas mis tareas, que sentía como obligaciones, y cuando por lo que fuera le dedicaba tiempo a descansar o a alguna otra cosa menos «productiva», luego me sentía mal. No estaba a gusto ni con una cosa, ni con la otra. ¿El resultado? Mucho sueño atrasado durante años, y mucha sensación de culpabilidad.

Ahora que ya han pasado el tiempo y me conozco mejor, sé que en realidad lo que pasa es que tengo dos modos distintos de funcionar:

  • El «modo eficiente», en el que tengo un montón de energía y soy súper productiva, ya sea en el trabajo, haciendo cosas por casa, saliendo a hacer recados, etc.
  • Y el «modo tranquilo», en el que voy a mi ritmo, y me tomo mi tiempo para recargar pilas, de la manera que sea según el momento.

La diferencia para mí la ha marcado el saber que no sólo ambos modos son válidos, sino que además son necesarios, y en realidad se complementan, todo es cuestión de mantener un equilibrio. Para poder gastar energía, primero hay que conseguirla. Y como vivimos en la cultura del «hacer», hay que recalcar mucho la importancia del «ser», pero si nos dedicamos solamente a ser y nunca a hacer, tampoco avanzamos… Lo ideal es que vayan los dos de la mano, y que jueguen a nuestro favor, no en nuestra contra.

Volviendo a la lectura sobre Marta y María: lo que viene a hacer Jesús es alabar a María por darle prioridad a lo más importante. Hagamos nosotros también eso: tengamos claro qué es para nosotros lo más importante en cada momento, y démosle prioridad, conscientemente, de la mejor manera posible y sin sentirnos culpables.

Frases intraducibles: food for thought

Como ya he dicho un par de veces en este mismo blog, hay algunas frases en inglés que me encantan y para las que no encuentro una buena traducción al español, y viceversa.

La frase que me ha venido hoy a la cabeza es «food for thought», que básicamente viene a ser algo que te hace pensar cuando lo lees o lo oyes. Literalmente sería algo así como «comida para pensar», o «comida para tu mente».

Que es un poco lo que busco proporcionaros cada semana con estos artículos: ideas o citas que puedan despertar la reflexión… y con suerte, también hasta un poco de acción.

Aquí va la de hoy:

Los pasos que no te atreves a dar también dejan huella.

Grela Bravo

¿Hacia dónde quieres que te lleven tus pasos? ¿Y qué te impide dar ese paso que no has intentado aún?

Capítulos

Desde siempre me ha gustado mucho leer. Y supongo que no es de extrañar, habiéndome criado en una casa llena de libros, y teniendo como ejemplo a mi padre, que era un lector empedernido, y a mi hermana Cristina, que también, y además compartíamos habitación… Digamos que tenía a quién parecerme 🙂

Por suerte (y también un poco por cabezonería mía y de Fredi), el gusto por la lectura ha conseguido pasar a la siguiente generación, y a nuestras tres hijas también les gusta leer, de lo cual estamos muy orgullosos. Porque aunque ellas también se estén criando rodeadas de libros, y nos gustaría pensar que les damos buen ejemplo, como ya sabéis, hoy en día no es tan sencillo, habiendo tantas pantallas que demandan atención con un sinfín de videojuegos, películas, series, redes sociales…

Y es que nos hemos convertido en una sociedad acelerada, a la que le cuesta mucho bajar el ritmo. Pero precisamente un buen libro nos puede ayudar a contrarrestar esa tendencia: nos permite hacer un paréntesis en el ajetreo de nuestra vida, y regalarnos un ratito de tranquilidad. Nos proporciona tiempo de calidad con nosotros mismos, y además estimula nuestro cerebro de una forma muy beneficiosa, ya sea por aprender algo nuevo, o por dejar volar la imaginación al sumergirnos en una historia.

Hoy mismo me contaba mi amiga Inés lo enganchadísima que está con el libro que está leyendo… ¿Hay algo más emocionante que esa sensación de querer leer otro capítulo más? ¿O la de quedarse leyendo en vacaciones hasta las tantas de la noche, sabiendo que al día siguiente no hay que madrugar? Eso era lo mejor del mundo cuando era pequeña, cómo lo echo de menos.

Citas sobre la lectura hay muchísimas; hoy quiero compartir dos de ellas con vosotros, y la segunda en realidad, ¡ni siquiera va de libros! Ya lo veréis.

Una vez que has leído un libro que te importa, hay cierta parte que se queda contigo para siempre.

Louis L’Amour

La primera está clara, ¿Verdad? Cuando un libro nos impacta, siempre hay algo nuevo, una nueva perspectiva, un nuevo aprendizaje, que amplía nuestra visión del mundo, y que de alguna manera nos cambia un poquito. Y no sólo pasa con los libros, pasa con cada experiencia que tenemos en la vida, como si nuestra vida misma fuera un libro, y fuéramos avanzando con cada capítulo.

Pero cuidado, que el libro de la vida esconde un peligro…

  No puedes empezar el siguiente capítulo de tu vida si sigues releyendo el anterior.

Michael McMillian

… Y es el peligro de quedarnos atascados en un «capítulo» determinado, en una historia que nos seguimos contando a nosotros mismos, una y otra vez, y que no nos deja avanzar. Un bucle infinito… Hasta que decidamos romperlo y seguir adelante.

Y tú, ¿qué historia te estás contando? ¿Vas avanzando capítulos? ¿O te has quedado atascado?

¿Sí o no?

El otro día, hablando de camisetas personalizadas, mi hija Alicia nos contó que su camiseta ideal sería una negra, lisa, con una sola palabra escrita en blanco bien grande:

No.

Tengo que admitir que le pegaría mucho 🙂

Y también que me alegro un montón de que tenga las cosas tan claras a sus trece años. Porque a mí personalmente me ha costado muchísimo aprender a decir que no.

¿Os suena? Decir a todo que , quizá por el afán de ayudar a los demás, por no querer decepcionar a nadie, por gustar y así sentirnos queridos y apreciados, por creernos imprescindibles… Por estas y otras muchas razones, regalamos nuestro tiempo y energía a todo el que nos lo pide. A veces, hasta que ya no podemos más.

Pero hay que darse cuenta de una cosa: cada vez que le decimos que SÍ a algo o a alguien, hay otro algo o alguien a quien le estamos diciendo que NO.

  • ¿A quién le estás diciendo que no cuando te olvidas de poner límites y dices a todo que ?
  • ¿Qué tiempo y energía te quedan para ti (y para lo que tú eliges) al final del día, de la semana, del mes?
  • ¿Y cuánto espacio te queda para crecer, para disfrutar, para dar la bienvenida algo nuevo e inesperado en tu vida?

Puede que a estas alturas te hayas dado cuenta de que quieres elegir más conscientemente tus es… ¿pero cómo empezar a decir que no para dejarles hueco?

Una perspectiva interesante puede ser el tomarnos la palabra NO como un acrónimo:

NO = Next Opportunity («siguiente oportunidad»)

Esta idea me gusta mucho porque tiene una doble vertiente. Por un lado, cuando nos propongan algo que vaya a consumir nuestro tiempo y energía, podemos darnos permiso para evaluarlo y decidir, y si lo que queremos en realidad es dejar espacio para otra cosa que valoremos más, podemos responder de manera amable, asertiva y consciente, desde la seguridad de saber por qué lo hacemos.

Por otro lado, cuando seamos nosotros a los que nos toque recibir ese no, el acrónimo nos ayudará a ver que no es el fin del mundo, y a no tomárnoslo como algo personal. Porque si queremos poder poner límites y que los demás los respeten, lo suyo es que también respetemos los límites de los demás… Y quién sabe, quizá ese no resulte ser justo lo que necesitamos para espabilar, aprender algo nuevo, adaptarnos, avanzar, y acabar encontrando una oportunidad todavía mejor.

¿Te atreves a ponerlo en práctica? Te reto a decir que NO a algo esta semana, a ver qué tal.

Por cierto, ese modelo de camiseta existe, es una buena candidata a regalo de cumpleaños 😉

Inspiración en forma de tarjeta

Seguramente a estas alturas del blog ya habréis notado que soy muy aficionada a las citas y frases inspiradoras. Muchas de ellas las he ido recopilando a lo largo de los años, en diferentes formatos: en los viejos tiempos me iba guardando recortes de periódicos y revistas en una carpeta, y ahora más bien les hago una foto, o los copio de internet y los pego en mi bloc de notas del ordenador o del móvil.

La inspiración puede aparecer en cualquier parte: en la pizarra de una tienda o de una cafetería, en un imán de nevera, en un anuncio… Hasta en la consulta del dentista, o incluso en el libro de biología del colegio (y lo digo de verdad, qué pena me dio perder aquel libro).

Hoy os traigo cuatro frases en formato tarjeta que tengo por casa (de Quotable Cards), y que me resuenan mucho en este momento de mi vida, espero que a vosotros también os inspiren:

«Life isn´t about finding yourself. Life is about creating yourself. (Unknown).» – «En la vida, no se trata de encontrarte a ti mismo, sino de crearte a ti mismo. (Anónimo).»

– Ah, ¿que me puedo crear a mí misma? ¿Que puedo decidir qué hacer con mi vida? ¡Qué guay! Perooo… ¿Por dónde empiezo?

«Go confidently in the direction of your dreams! Live the life you´ve imagined. – Thoreau». – «¡Camina con seguridad en dirección a tus sueños! Vide la vida que has imaginado. – Thoreau».

– Ahhh, caminar hacia mis sueños, qué bien suena. Vivir por fin esa vida que quiero. Pero espera, para eso hay que moverse, ¿no? Con lo tranquilita que estoy aquí…

«Life begins at the end of your comfort zone. – Neale Donald Walsch.» – «La vida empieza donde se acaba tu zona de confort. – Neale Donald Walsch.»

– Buf, salirme de mi zona de confort. eso ya son palabras mayores. Claro que tengo ganas de alcanzar mi sueño, pero, ¿Y si me sale mal? ¿Y si me equivoco? ¿Y si hago el ridículo? No me gusta estar en una situación que no controlo… ¿Y ahora qué hago?

«Slow down, calm down, don´t worry, don´t hurry, trust the process. – Alexandra Stoddard.» – «Frena un poco, cálmate, no te preocupes, no tengas prisa, confía en el proceso. – Alexandra Stoddard.»

– Ahhh, ¿que esto forma parte de un proceso? Eso lo explica todo 🙂 La verdad es que esta zona de confort donde estoy es muy cómoda (como su propio nombre indica), pero también un poco aburrida; mi sueño no está aquí, está más allá. Y cada vez que me aventuro a probar algo nuevo, a poner un pie fuera, me siento un poco perdida, insegura, incluso asustada… Pero ya sé que si sigo adelante, sea cual sea el resultado, seguro que aprenderé algo, y mi zona de confort se hará un poquito más grande, y eso me acercará otro poquito más a mi sueño.

Un año de BinaryWords

¡BinaryWords 2.0 cumple este mes su primer añito!

Doce meses escribiendo, más de cincuenta posts publicados, siempre con todo mi cariño e ilusión 🙂

Para mí ha sido un año lleno de cambios, unos más visibles que otros: decisiones, nuevos retos, mucho aprendizaje… Empezar a trazar un nuevo camino. Y lo mejor de todo es que esto no es más que el principio.

Estoy ya trabajando en la siguiente versión de esta web, la 3.0. El blog seguirá, por supuesto, pero también habrá otros elementos, entrando más de lleno en el mundo del coaching y el desarrollo personal.

Así que aprovecho esta oportunidad para darte las gracias otra vez, querido/a lector/a, por estar ahí semana tras semana, tú eres la razón por la que escribo este blog. Y también para pedirte que, si te parece bien, como regalo de cumpleaños me envíes tu feedback, que me ayudará un montón con mis próximos pasos.

Aquí tienes unas cuantas preguntas, por favor siéntete libre de añadir o quitar lo que te parezca oportuno:

  • ¿Cómo llegaste a este blog, y qué fue lo que te hizo quedarte?
  • ¿Cuál es tu post favorito hasta la fecha, y por qué?
  • ¿Sobre qué otros temas te gustaría ver contenidos publicados?
  • ¿Cuál es el mayor reto al que te enfrentas en este momento?

Estoy deseando leer tu respuesta, tu regalo. Puedes responder con un comentario aquí mismo en el post, contactar conmigo por las redes sociales, o escribirme un email a binarybea@binarywords.com.

¡Mil gracias!

Y allá vamos, a por el segundo año 😉