Inspiración inesperada

¿Te gusta hacer fotos? ¿Qué tipo de fotos haces normalmente?

Yo he notado que en general hago muy pocas fotos «de personas», de las que se hacen en familia o con un grupo de amigos. Es algo de lo que, sinceramente, no suelo estar pendiente, y casi siempre se me olvida (o como mucho, si estamos en algún sitio bonito, me da por hacerme un selfie con las niñas, con resultados a veces mejores y a veces peores). Por suerte, casi siempre hay alguien en todos los grupos o reuniones familiares que sí que se acuerda de inmortalizar el momento, y aprovecho ahora la ocasion para decirles a todos ellos: ¡gracias!

Lo que sí me he dado cuenta de que hago mucho son fotos de lugares o cosas que me llaman la atención, por la razón que sea. A veces son paisajes o edificios que me resultan bonitos, y los fotografío a poder ser sin personas delante (lo que yo llamo «hacer postales». Otras veces son fotos de cosas que tienen valor sentimental para mí, que me traen buenos recuerdos.

Y otras veces, son frases o citas curiosas que me encuentro en los lugares más inesperados, como esta que os traigo hoy:

(Cartel visto en un Chick-fil-A cerca de San José, en California. Chick-fil-A es una cadena estadounidense de restaurantes de comida rápida que nos pareció sorprendentemente deliciosa.)

Resulta que esta frase es precisamente del fundador de la cadena Chick-fil-A, aquí la tenéis en español (traducción mía):

¿Cómo saber si una persona necesita que la alienten? ¡Si respira!

S. Truett Cathy

En otras palabras: a TODOS nos viene bien que nos alienten, que nos den ánimos, porque TODOS estamos pasando por algo, y muchas veces ese algo es bastante más grave de lo que se pueda percibir desde fuera.

Lo cual me recuerda a otra cita que no me puedo creer que no haya puesto todavía en el blog, porque es una de mis favoritas. Eso sí, no me atrevo a confirmar el autor porque parece ser que no está claro, y no quiero que me pase como aquella vez que me acusaron de dar información falsa… Según a quién le preguntes, se le atribuye a Séneca, a Marco Aurelio o a un tal Ian McLaren. Pero en el fondo da igual, lo que importa es el mensaje:

Sé amable, pues todo aquel que conoces está luchando una dura batalla.

Y a ti, ¿qué fotos te han resultado inspiradoras últimamente?

Expresiones intraducibles: do your best

Hoy os traigo una expresión en inglés que no es que sea exactamente intraducible, pero que al traducirla al español me parece como que pierde un poco de fuerza, y resulta menos impactante:

Do your best.

Tres sílabas. Elegante y directa. Empoderadora.

Hazlo lo mejor que puedas.

Ocho sílabas. La misma idea, pero dicha un poco más torpemente, como dando más rodeos.

No me digáis que no queda mucho mejor en inglés…

(Parte de un mural visto en el aeropuerto de Dublín hace ya varios años.)

En cualquier caso, se entiende la idea, ¿verdad? En cualquier situación de la vida, lo mejor que podemos hacer es hacerlo lo mejor que podamos, y nadie nos puede pedir más.

Y esto que parece tan simple, y que en cierto modo lo es, también a la vez es bastante complicado. Porque no existe una medida objetiva; sólo nosotros podemos saber si de verdad lo estamos haciendo lo mejor que podemos. Y a veces, surge la duda: ¿nos estamos poniendo el listón demasiado alto, machacándonos por no estar consiguiendo todo lo que en teoría podríamos? ¿O tal vez demasiado bajo, estancándonos en una vida complaciente o resignada?

Todo esto me viene a la cabeza porque esta semana ha sido algo durilla, como ya me imaginaba, y me ha costado (aún más de lo habitual) encontrar el equilibrio entre ponerme al día con lo atrasado en casa y en el trabajo y descansar para poder recuperar un buen ritmo, a ser posible sacando también algún ratito libre para divertirme y disfrutar. ¿A qué debería darle prioridad? A veces, la decisión no es fácil, y requiere estar atentos tanto a lo que pasa fuera como a lo de dentro, para saber lo que necesitamos, y lo que necesita el mundo de nosotros, en cada momento.

Este tema daría para mucho más; de hecho, «haz siempre lo máximo que puedas» es uno de los Cuatro Acuerdos del libro del mismo nombre escrito por Don Miguel Ruiz, del que ya os hablaré con más detalle en otra ocasión. De momento, aquí os dejo un par de citas que me han gustado mucho y que espero que añadan un poco de perspectiva al asunto:

Hazlo lo mejor que puedas hasta que sepas más. Y cuando sepas más, hazlo mejor todavía.

Maya Angelou

Los días que sólo tengas el 40% para dar, y des el 40%, habrás dado el 100%

Jim Kwik

¿Y para ti, qué significa hacerlo lo mejor que puedas? ¿De qué maneras concretas lo estás haciendo, o dejando de hacer?

Haz que cuente

Las niñas y yo acabamos de volver de pasar una semanita de vacaciones con la framily (si no sabes lo que es la framily, te lo explico aquí), aprovechando que el último lunes de octubre es fiesta en Irlanda y que los colegios lo alargan a una semana entera sin clase.

Y esta vez el reencuentro ha sido nada más y nada menos que… ¡En California!

Photo of San Francisco´s Golden Gate bridge, taken from an end of the bridge itself

(Foto del puente Golden Gate de San Francisco, tomada desde un extremo del propio puente.)

Hemos pasado una semana fantástica (mil gracias Juanjo, Gema, Laia y Joan por acogernos a todos «en boloque»).

Yo tengo que reconocer que soy muy poco aventurera en esto de viajar; como me descuide, acabo siempre yendo a los mismos sitios… Por eso, últimamente estoy haciendo un esfuerzo y me estoy buscando razones (o excusas, según se mire) para ir variando un poco más las vacaciones sin alejarnos demasiado de lo conocido.

Las dos variantes que he visto que me funcionan son: o bien llevar a las niñas a sitios que me hagan mucha ilusión (como cuando fuimos a Nerja esta primavera, porque yo ya había estado allí de pequeña, o como cuando fuimos a París, porque, en fin, quién no quiere conocer París), o bien ir a visitar a amigos o familiares que vivan en sitios chulos (como cuando fuimos a Londres hace un par de años, también con la framily, o a Stuttgart este verano con mis primos).

Este año hemos tenido la gran suerte de poder encajar un tercer viaje en otoño, que además cumple los dos criterios: tenemos unos muy buenos amigos que viven en California, y esa es una zona que yo tenía muchas ganas de conocer, sobre todo la ciudad de San Francisco.

Y la verdad es que ha sido una semana excepcional: además de pasarnos un día pateándonos San Francisco (espectacular el viaje en tranvía por aquellas cuestas), hemos podido turistear por varios sitios muy chulos de San José y alrededores (cada uno en su estilo, como diría Audrey Hepburn), y sobre todo, pasar tiempo juntos como en los viejos tiempos, ponernos al día, ver a los «niños» disfrutar, celebrar Halloween de una manera diferente y reírnos muchísimo durante todo el proceso.

Photo of a street of San Francisco´s Chinatown, with a group of people walking on the sidewalk at the left of the image (we can only see their backs)

(Lo mejor, como siempre, la compañía. Aquí estamos dando una vuelta por Chinatown.)

Me alegro muchísimo de haber hecho este viaje, de haberle dado prioridad (en tiempo, energía y presupuesto) a esta aventura californiana. La vuelta a la realidad esta semana tal vez sea durilla, entre el jet lag y el cambio de clima y de luz, pero ha merecido la pena al cien por cien.

En estos tiempos en que vivimos, con su postureo en Instagram y su FOMO permanente (algún día tendremos que hablar de la paradoja de la elección, que veo que todavía no lo he escrito sobre eso), a veces cuesta mucho decidir cómo emplear nuestros recursos de maneras que nos aporten y nos llenen, en lugar de dejarnos con un sentimiento de vacío e insatisfacción.

Y no hay una respuesta «talla única» que nos sirva a todos por igual: cada uno tenemos que encontrar la nuestra propia, y sentirnos libres de irla modificando a medida que pase el tiempo y cambiemos tanto nosotros como nuestras circunstancias.

¿Qué es lo que te llena de verdad a ti? ¿Le estás dando la prioridad y la atención que se merece? ¿O estás simplemente haciendo cosas por inercia, por comodidad o porque las hace todo el mundo?

Sólo hacemos este viaje una vez, y deberíamos hacer que cuente de verdad.

Nancy Reagan

Cada uno decidimos qué es lo que hace que nuestro viaje cuente, que nuestra vida cuente. Cada uno a nuestro estilo, como diría Audrey Hepburn, según nuestras prioridades. En nuestra mano está hacer que cada momento cuente.

Gracias a los chavalit@s, los junior y los senior, los que han podido estar en persona y los que nos han acompañado en espíritu. Gracias por hacer de esta semana una de las que cuentan.

Avances

Hace mucho que no pongo una cita aquí en el blog… Hoy justo al abrir una pestaña nueva de Google me ha salido esta, y me ha encantado:

De todas las cosas que pueden mejorar las emociones, la motivación y las percepciones durante una jornada de trabajo, la más importante es sentir que se avanza en la realización de un trabajo significativo.

Teresa Amabile

¿Qué te parece? ¿Estás de acuerdo? Y yo añadiría: no sólo en el ámbito profesional, sino en todos los aspectos de la vida. Sentir que avanzamos, que progresamos en algo que nos importa, aunque sea muy poquito a poco, es fundamental para mantenernos motivados y activamente involucrados en cualquier actividad o proyecto.

Es más, la manera adecuada de avanzar en la mayoría de los casos es precisamente poco a poco, por un lado porque muchas veces el tiempo o las circunstancias no nos permiten más, pero también porque la manera más efectiva de conseguir cambios duraderos (ya sea a nivel personal o de un equipo u organización) es ir incorporando pequeños cambios paulatinamente, en lugar de intentar cambiar demasiadas cosas a la vez.

Dicho esto, a veces sí que es verdad que hay ocasiones en las que parece que se avanza un montón de golpe, como cuando hay un gran descubrimiento científico. Pero como todos sabemos, los grandes descubrimientos científicos no ocurren de la noche a la mañana: hay un montón de trabajo previo por detrás que los que lo vemos desde fuera no podemos ver ni apreciar. Y de la misma manera, a veces ni nosotros nos damos cuenta de todo lo que hemos avanzado hasta que un buen día miramos atrás y nos damos cuenta del camino recorrido.

Page of a colourful book, with a pink and purple striped background. and a bright yellow star-like shape with the message "Tiny bits of progress add up to big results"

(Página del libro Be kind, be cool, be you! de Nikki Miles, una colección de frases inspiradoras acompañadas de coloridas ilustraciones. En este caso, el mensaje es algo así como: «La suma de pequeños avances produce grandes resultados».)

Y a ti, ¿cuál es la actividad o proyecto que más te importa en este momento? ¿Y qué estás haciendo o vas a hacer cada día para asegurarte de seguir avanzando?

Manos a la obra

Ahora ya sí que sí: estamos en septiembre, y toca ponerse manos a la obra.

Es hora de volver a la rutina (que no monotonía), o más bien de crear una rutina nueva, porque cada año es diferente, aunque cambie sólo un poco (y en nuestro caso, este año cambia bastante, a ver qué tal se nos da).

También es buen momento para pasar página y empezar nuevos proyectos. Muchos aprovechan la vuelta al cole para apuntarse al gimnasio o empezar a aprender algo nuevo, y eso bien lo saben las empresas publicitarias… (Por cierto, yo hace mucho que no veo ya la tele convencional, pero hace años recuerdo que en septiembre solía haber un montón de anuncios de coleccionables por fascículos, ¿seguirán todavía de moda? ¿O será ya cosa del pasado? ¿Habrá aún quien los compre?)

El otro día estaba escuchando anuncios por la radio, y me vino a la cabeza este chiste de Mafalda:

Mafalda comic strip, by Quino - Mafalda watching ads on TV

Os describo la imagen, son cuatro viñetas:

  • Mafalda apaga el televisor (¡click!) mientras dice: ¡«Use», «Compre», «Tome», «Coma», «Pruebe»!… ¡EEEEEEEH!… ¿Qué creen que somos?
  • Se queda sentada con cara de preocupación, pensando: ¿Y qué somos?
  • En silencio, vuelve a encender el televisor (¡click!), y se vuelve a sentar.
  • Viendo la tele otra vez, piensa: Los muy malditos saben que todavía nosotros no lo sabemos.

¿Qué os parece? Lo que me encanta de las tiras de Mafalda, y del trabajo de Quino en general, es que su temática y sus mensajes siguen siendo muy relevantes hoy en día, más de cuarenta o cincuenta años después de su publicación. Los tiempos cambian, por supuesto, y en algunos detalles sí que se nota el paso del tiempo, pero por lo general, han envejecido sorprendentemente bien.

O quizá no tan sorprendentemente, porque en el fondo, las personas no cambiamos tanto, y hay muchísimos patrones que se repiten… Así como a Mafalda y sus amigos les costaba creer que sus padres hubieran crecido sin televisión, a nuestros hijos ahora les cuesta imaginarse cómo crecimos nosotros sin internet ni teléfonos móviles, y a la siguiente generación le costará concebir la vida sin inteligencia artificial.

Lo que Quino hizo fenomenal fue conseguir retratar en clave de humor la naturaleza del ser humano, con todas sus paradojas y contradicciones. Con reflexiones aparentemente sencillas pero que son en realidad muy potentes. Algún día os pondré más viñetas de las suyas para que reflexionemos juntos.

Pero volvamos al tema de hoy: ¿Por qué he puesto precisamente esta viñeta? Porque si no sabemos quiénes somos ni lo que queremos, nos dejamos influir mucho más fácilmente por los intereses de otras personas. Y eso, a la larga, pasa factura.

Si no definimos nuestros propios objetivos, acabamos trabajando para los de los demás. Es así de simple.

Séneca lo explicó de esta manera:

No hay viento favorable para el que no sabe adónde va.

Y Gary Lew lo dijo así (este lo tengo en un imán de nevera):

Este es tu mundo. Dale forma tú, que si no, lo van a hacer otros.

Y tú, ¿Cómo quieres darle forma a tu mundo, empezando este mes de septiembre? ¿Qué quieres conseguir este curso?

Un paseíto (o dos)

Continuando con el tema de aprovechar los días antes de que se nos acabe el verano y empiece el cole, este fin de semana hemos paseado un montón; ayer, por el norte, por el pueblo de Malahide y los alrededores del castillo, y hoy, por el sur, por Glendalough y Bray. ¡Gracias Cristina, Isabel e Irene!

Photo of a landscape with a hill on the left, trees on the right and grass fields in the middle, with a round stone tower rising in a distant field, against a cloudy sky. At the bottom there´s a water stream flanked by pebbles and rocks, and surrouded by plants

(Foto paisajística de esta mañana, con las ruinas del monasterio de Glendalough en la distancia.)

La verdad es que en Irlanda, cuando hace buen tiempo (o aunque llovizne un poco, ¿verdad chicas?) es una gozada pasear, ya sea por alguna ruta turística de las muchas que hay o simplemente por un parque local. Por todas partes hay cosas chulas que ver, muchas de ellas azules y verdes.

El color que más nos ha llamado la atención ha sido el verde, por supuesto, viviendo como vivimos en la Isla Esmeralda, que además contrasta muchísimo con nuestra Extremadura, tan reseca en verano (y este año, por desgracia, tan quemada). El azul estos días no tenía mucha intensidad, al estar nublado casi todo el rato, pero nosotras disfrutamos igualmente viendo laguitos y riachuelos varios, una pequeña cascada, y como colofón, el mar. El toque de sobriedad lo daba el gris piedra de los castillos y monasterios, y el de alegría y color, las flores que adornaban las calles, las casas y los campos a nuestro paso.

Lo dicho, una gozada. Y es que pasear tiene un efecto terapéutico, con beneficios para nuestra salud física, mental y emocional.

Yo tengo que reconocer que en general me cuesta salir de casa, sobre todo en invierno, y que muy aventurera de la naturaleza no soy. Pero luego, una vez que salgo, me encanta pasear, y noto que me sienta fenomenal, como creo que a casi todo el mundo. Así que, ya sabiéndolo, me busco las estrategias para salir aunque no me apetezca, porque sé que me vendrá bien y que lo agradeceré después.

Ya lo dijo Séneca hace varios siglos:

Debemos salir a caminar al aire libre, para que la mente se fortalezca y vigorice con un cielo despejado y mucho aire fresco.

Este curso me he propuesto mantener la costumbre de salir a pasear de vez en cuando. ¿Te apuntas?

Idiomas

Saludos desde Alemania, donde estamos pasando las niñas y yo unos días con nuestros primos.

(Foto tomada ayer en el casco antiguo de Rotenburg, muy chulo)

Estamos aprovechando para aprender un poquito de alemán, que no sabemos casi nada, y bueno, es una sensación curiosa, me lo comentaba Alicia hace un par de días: estamos muy acostumbradas a dominar el idioma allá donde estemos (tenemos la suerte de que, sabiendo español e inglés, podemos viajar a un montón de sitios) y la verdad es que impone y agobia un poco lo de no poder comunicarnos por nosotras mismas… Gracias Carlos, Lourdes, Carlos, Yago, Alonso, Celia y Anna por ponérnoslo tan fácil 🙂

Como seguramente ya sabéis, el lenguaje y las lenguas o idiomas son temas que me parecen súper interesantes. Otro día ya me explayaré en un artículo más largo, y os contaré la distinción entre lengua y lenguaje, pero de momento, aquí tenéis unas cuantas citas relacionadas que me han gustado mucho y con las que estoy muy de acuerdo:

Un idioma diferente es una visión diferente de la vida.

Federico Fellini

La lengua es la hoja de ruta de una cultura. Te dice de dónde viene su gente y hacia dónde se dirige.

Rita Mae Brown

Aprender otro idioma no es solo aprender diferentes palabras para las mismas cosas, sino aprender otra forma de pensar sobre las cosas.

Flor Lewis

Nunca puedes entender un idioma hasta que entiendes al menos dos.

Geoffrey willans

Y una de mis favoritas:

Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo.

Ludwig Wittgenstein

¿Y tú, qué sabes decir en otros idiomas? ¿Y cómo han cambiado los límites de tu mundo gracias a eso?

Existir, vivir, elegir

Durante este mes y el que viene voy a ser breve escribiendo, que tanto vosotros como yo tenemos cosas más interesantes que hacer que mirar una pantalla…

Siguiendo con el tema de la semana pasada, esta semana he conseguido aplicarme el cuento y estar un poco más relajada en mi día a día, lo cual no quiere decir que haya estado cruzada de brazos sin hacer nada, ¡todo lo contrario! Ha sido una semana muy productiva,

Pero lo que sí es verdad es que he sido bastante más selectiva al decidir qué hacer (y aún más importante, qué no hacer) con mi tiempo y energía en cada momento. Eso me ha permitido, por un lado, no sobrecargarme, y por otro, poder saborear cada momento un poco más, aunque fuera simplemente haciendo cosas por casa, trabajando o yendo a hacer recados, nada del otro mundo.

Creo que aquí viene a cuento enseñaros este cuadrito que me encontré un día en un reataurante de Bray, con la cita que os copio más abajo:

Photo of a framed drawing and quote: "To live is the rarest thing. Most people exist in the world. Most people exist, that is all, that is all." - Oscar Wilde.

Vivir es lo mas raro de este mundo, pues la mayoría de las personas no hacemos otra cosa que existir.

Oscar Wilde

¿Y cuál es la diferencia entre existir y vivir? Tal como yo lo veo, vivir es existir «a propósito», con apertura y curiosidad, y también con una intencionalidad que nos viene de saber qué es lo que más valoramos en la vida, y actuar en consecuencia.

Pero para eso hay que sacar tiempo. ¿Y cómo se saca tiempo? Pues seleccionando:

Además del noble arte de hacer las cosas, existe el noble arte de dejarlas sin hacer.
La sabiduría de la vida consiste en eliminar lo superfluo.

Lin Yutang – La importancia de vivir

¿Y tú, qué opinas? ¿Qué puedes eliminar esta semana que te deje un poco más de espacio?

¡A descansar!

Muchas veces asociamos el verano con las vacaciones, y las vacaciones con el descanso. Pero, ¿alguna vez os ha pasado que no ha sido así, sino más bien todo lo contrario?

Yo estas semanas me estoy dando cuenta de que ahora en verano no tengo menos cosas que hacer; de hecho, tengo más, Y cuando nos vayamos de vacaciones, que todavía faltan un par de semanas, también tendremos bastante ajetreo, como pasa a menudo con los viajes. Hasta el punto de que, al volver, me veo diciendo lo de aquel chiste de Mafalda, que necesito unas vacaciones para descansar de las vacaciones…

No sé si lo había comentado ya en el blog, pero me siento como si llevara muchos meses, incluso años, esperando una calma y una tranquilidad que no acaban de llegar.

Y que ahora sé que no van a a llegar así como por arte de magia.

Porque la calma y la tranquilidad no vienen por sí solas. Hay que atraerlas. Hay que crearlas. Y sobre todo, hay que dejarles hueco en la agenda.

Photo of the sea under a blue sky with a few white clouds

(Foto del mar, que por suerte, está como a unos cuarenta minutos de mi casa en coche, con lo que puedo permitirme el lujo de ir un ratito a verlo de vez en cuando sin tener que estar de vacaciones.)

Sí que es verdad que ahora en estos meses, con el buen tiempo (y esta semana en Irlanda hemos tenido un tiempo excepcional), es un poco más fácil bajar el ritmo, aunque sólo sea porque con el calor no nos queda más remedio… El verano es una ocasión estupenda para dedicarle tiempo y atención a una actividad fundamental para el ser humano: DESCANSAR.

Descansar física y mentalmente. Reponer fuerzas. Recargar pilas.

¿Y qué pasa si todavía tenemos trabajo que hacer? Pues por un lado, podemos replantearnos dónde cae cada tarea en las escalas de urgencia e importancia, para ver si podemos aligerar un poco la carga (que seguro que sí).

Por otro lado y en la medida de lo posible, podemos adoptar una actitud más relajada, más de «modo vacaciones», para dejar de ponernos presión innecesaria y empezar a caminar hacia un ritmo más sostenible.

Al hilo de esto, me ha parecido muy interesante esta cita de Gregorio Marañón:

El trabajo sin prisa es el mayor descanso para el organismo.

O sea, no dedicarnos a no hacer absolutamente nada (al menos, no todo el rato), sino a realizar nuestras tareas con más calma y sin agobios. Porque como decía John Steinbeck:

El arte de descansar forma parte del arte de trabajar.

Y como decía no sé muy bien quién (porque esta cita está en todas partes y no está claro el autor):

A veces, lo más productivo que puedes hacer es descansar.

Y tú, ¿cómo estás descansando este verano?

Enciende tu luz

Esta mañana he oído mencionar un pasaje de la Biblia que yo no conocía, o más bien que ya no recordaba, porque luego he visto que forma parte del sermón de la montaña, una lectura archiconocida del Evangelio. Seguramente lo habré escuchado un montón de veces en misa, aunque quizá este pasaje en concreto pase desapercibido justo después de las Bienaventuranzas.

Dice así:

Tampoco se enciende una lámpara para ponerla debajo de un cajón, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en casa. Así brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas acciones y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. (Mt 5, 15-16).

Esta cita nos recuerda que cada uno de nosotros tenemos algo que aportar en esta vida, y que no debemos ocultar esa aportación porque puede servir de ayuda y de guía a otras personas.

Drawing of a yellow sun against an orange background, with yellow dotted lines representing rays spreading in multiple directions

(Perdón que la foto está un poquillo borrosa, pero es que me gusta mucho este dibujo del solecito alegre y radiante que vi el otro día.)

El problema es que muchas veces nos cuesta reconocer nuestro propio valor, y no nos parece que lo que hagamos o dejemos de hacer vaya a marcar ninguna diferencia… Si este es tu caso, te invito a que te sientes con papel y lápiz y hagas una lista de acciones tuyas que hayan tenido un impacto positivo en otras personas, por pequeño que fuera. En todos esos momentos, tu luz ha brillado para ellos.

Ojo, que no estoy hablando de vanagloriarnos ni de presumir en exceso, forzando el mostrar a los demás lo buenos que somos y lo bien que lo hacemos… La luz de una lámpara no se impone ni avasalla, sino que simplemente fluye, iluminando tranquilamente a su alrededor.

De la misma manera, cada uno podemos dejar surgir nuestra aportación al mundo según nuestros talentos y nuestro propio estilo, y humildemente ponerla a disposición de quien sea que le venga bien. Sin engrandecernos, pero también sin empequeñecernos. Sin hacernos de menos, ni de más. Sin tapar nuestra luz. Atreviéndonos a brillar.

Parte de mi aportación, por ejemplo, es este blog. ¿Cuál es la tuya?