Un paseíto (o dos)

Continuando con el tema de aprovechar los días antes de que se nos acabe el verano y empiece el cole, este fin de semana hemos paseado un montón; ayer, por el norte, por el pueblo de Malahide y los alrededores del castillo, y hoy, por el sur, por Glendalough y Bray. ¡Gracias Cristina, Isabel e Irene!

Photo of a landscape with a hill on the left, trees on the right and grass fields in the middle, with a round stone tower rising in a distant field, against a cloudy sky. At the bottom there´s a water stream flanked by pebbles and rocks, and surrouded by plants

(Foto paisajística de esta mañana, con las ruinas del monasterio de Glendalough en la distancia.)

La verdad es que en Irlanda, cuando hace buen tiempo (o aunque llovizne un poco, ¿verdad chicas?) es una gozada pasear, ya sea por alguna ruta turística de las muchas que hay o simplemente por un parque local. Por todas partes hay cosas chulas que ver, muchas de ellas azules y verdes.

El color que más nos ha llamado la atención ha sido el verde, por supuesto, viviendo como vivimos en la Isla Esmeralda, que además contrasta muchísimo con nuestra Extremadura, tan reseca en verano (y este año, por desgracia, tan quemada). El azul estos días no tenía mucha intensidad, al estar nublado casi todo el rato, pero nosotras disfrutamos igualmente viendo laguitos y riachuelos varios, una pequeña cascada, y como colofón, el mar. El toque de sobriedad lo daba el gris piedra de los castillos y monasterios, y el de alegría y color, las flores que adornaban las calles, las casas y los campos a nuestro paso.

Lo dicho, una gozada. Y es que pasear tiene un efecto terapéutico, con beneficios para nuestra salud física, mental y emocional.

Yo tengo que reconocer que en general me cuesta salir de casa, sobre todo en invierno, y que muy aventurera de la naturaleza no soy. Pero luego, una vez que salgo, me encanta pasear, y noto que me sienta fenomenal, como creo que a casi todo el mundo. Así que, ya sabiéndolo, me busco las estrategias para salir aunque no me apetezca, porque sé que me vendrá bien y que lo agradeceré después.

Ya lo dijo Séneca hace varios siglos:

Debemos salir a caminar al aire libre, para que la mente se fortalezca y vigorice con un cielo despejado y mucho aire fresco.

Este curso me he propuesto mantener la costumbre de salir a pasear de vez en cuando. ¿Te apuntas?

Idiomas

Saludos desde Alemania, donde estamos pasando las niñas y yo unos días con nuestros primos.

(Foto tomada ayer en el casco antiguo de Rotenburg, muy chulo)

Estamos aprovechando para aprender un poquito de alemán, que no sabemos casi nada, y bueno, es una sensación curiosa, me lo comentaba Alicia hace un par de días: estamos muy acostumbradas a dominar el idioma allá donde estemos (tenemos la suerte de que, sabiendo español e inglés, podemos viajar a un montón de sitios) y la verdad es que impone y agobia un poco lo de no poder comunicarnos por nosotras mismas… Gracias Carlos, Lourdes, Carlos, Yago, Alonso, Celia y Anna por ponérnoslo tan fácil 🙂

Como seguramente ya sabéis, el lenguaje y las lenguas o idiomas son temas que me parecen súper interesantes. Otro día ya me explayaré en un artículo más largo, y os contaré la distinción entre lengua y lenguaje, pero de momento, aquí tenéis unas cuantas citas relacionadas que me han gustado mucho y con las que estoy muy de acuerdo:

Un idioma diferente es una visión diferente de la vida.

Federico Fellini

La lengua es la hoja de ruta de una cultura. Te dice de dónde viene su gente y hacia dónde se dirige.

Rita Mae Brown

Aprender otro idioma no es solo aprender diferentes palabras para las mismas cosas, sino aprender otra forma de pensar sobre las cosas.

Flor Lewis

Nunca puedes entender un idioma hasta que entiendes al menos dos.

Geoffrey willans

Y una de mis favoritas:

Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo.

Ludwig Wittgenstein

¿Y tú, qué sabes decir en otros idiomas? ¿Y cómo han cambiado los límites de tu mundo gracias a eso?

Existir, vivir, elegir

Durante este mes y el que viene voy a ser breve escribiendo, que tanto vosotros como yo tenemos cosas más interesantes que hacer que mirar una pantalla…

Siguiendo con el tema de la semana pasada, esta semana he conseguido aplicarme el cuento y estar un poco más relajada en mi día a día, lo cual no quiere decir que haya estado cruzada de brazos sin hacer nada, ¡todo lo contrario! Ha sido una semana muy productiva,

Pero lo que sí es verdad es que he sido bastante más selectiva al decidir qué hacer (y aún más importante, qué no hacer) con mi tiempo y energía en cada momento. Eso me ha permitido, por un lado, no sobrecargarme, y por otro, poder saborear cada momento un poco más, aunque fuera simplemente haciendo cosas por casa, trabajando o yendo a hacer recados, nada del otro mundo.

Creo que aquí viene a cuento enseñaros este cuadrito que me encontré un día en un reataurante de Bray, con la cita que os copio más abajo:

Photo of a framed drawing and quote: "To live is the rarest thing. Most people exist in the world. Most people exist, that is all, that is all." - Oscar Wilde.

Vivir es lo mas raro de este mundo, pues la mayoría de las personas no hacemos otra cosa que existir.

Oscar Wilde

¿Y cuál es la diferencia entre existir y vivir? Tal como yo lo veo, vivir es existir «a propósito», con apertura y curiosidad, y también con una intencionalidad que nos viene de saber qué es lo que más valoramos en la vida, y actuar en consecuencia.

Pero para eso hay que sacar tiempo. ¿Y cómo se saca tiempo? Pues seleccionando:

Además del noble arte de hacer las cosas, existe el noble arte de dejarlas sin hacer.
La sabiduría de la vida consiste en eliminar lo superfluo.

Lin Yutang – La importancia de vivir

¿Y tú, qué opinas? ¿Qué puedes eliminar esta semana que te deje un poco más de espacio?

¡A descansar!

Muchas veces asociamos el verano con las vacaciones, y las vacaciones con el descanso. Pero, ¿alguna vez os ha pasado que no ha sido así, sino más bien todo lo contrario?

Yo estas semanas me estoy dando cuenta de que ahora en verano no tengo menos cosas que hacer; de hecho, tengo más, Y cuando nos vayamos de vacaciones, que todavía faltan un par de semanas, también tendremos bastante ajetreo, como pasa a menudo con los viajes. Hasta el punto de que, al volver, me veo diciendo lo de aquel chiste de Mafalda, que necesito unas vacaciones para descansar de las vacaciones…

No sé si lo había comentado ya en el blog, pero me siento como si llevara muchos meses, incluso años, esperando una calma y una tranquilidad que no acaban de llegar.

Y que ahora sé que no van a a llegar así como por arte de magia.

Porque la calma y la tranquilidad no vienen por sí solas. Hay que atraerlas. Hay que crearlas. Y sobre todo, hay que dejarles hueco en la agenda.

Photo of the sea under a blue sky with a few white clouds

(Foto del mar, que por suerte, está como a unos cuarenta minutos de mi casa en coche, con lo que puedo permitirme el lujo de ir un ratito a verlo de vez en cuando sin tener que estar de vacaciones.)

Sí que es verdad que ahora en estos meses, con el buen tiempo (y esta semana en Irlanda hemos tenido un tiempo excepcional), es un poco más fácil bajar el ritmo, aunque sólo sea porque con el calor no nos queda más remedio… El verano es una ocasión estupenda para dedicarle tiempo y atención a una actividad fundamental para el ser humano: DESCANSAR.

Descansar física y mentalmente. Reponer fuerzas. Recargar pilas.

¿Y qué pasa si todavía tenemos trabajo que hacer? Pues por un lado, podemos replantearnos dónde cae cada tarea en las escalas de urgencia e importancia, para ver si podemos aligerar un poco la carga (que seguro que sí).

Por otro lado y en la medida de lo posible, podemos adoptar una actitud más relajada, más de «modo vacaciones», para dejar de ponernos presión innecesaria y empezar a caminar hacia un ritmo más sostenible.

Al hilo de esto, me ha parecido muy interesante esta cita de Gregorio Marañón:

El trabajo sin prisa es el mayor descanso para el organismo.

O sea, no dedicarnos a no hacer absolutamente nada (al menos, no todo el rato), sino a realizar nuestras tareas con más calma y sin agobios. Porque como decía John Steinbeck:

El arte de descansar forma parte del arte de trabajar.

Y como decía no sé muy bien quién (porque esta cita está en todas partes y no está claro el autor):

A veces, lo más productivo que puedes hacer es descansar.

Y tú, ¿cómo estás descansando este verano?

Enciende tu luz

Esta mañana he oído mencionar un pasaje de la Biblia que yo no conocía, o más bien que ya no recordaba, porque luego he visto que forma parte del sermón de la montaña, una lectura archiconocida del Evangelio. Seguramente lo habré escuchado un montón de veces en misa, aunque quizá este pasaje en concreto pase desapercibido justo después de las Bienaventuranzas.

Dice así:

Tampoco se enciende una lámpara para ponerla debajo de un cajón, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en casa. Así brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas acciones y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. (Mt 5, 15-16).

Esta cita nos recuerda que cada uno de nosotros tenemos algo que aportar en esta vida, y que no debemos ocultar esa aportación porque puede servir de ayuda y de guía a otras personas.

Drawing of a yellow sun against an orange background, with yellow dotted lines representing rays spreading in multiple directions

(Perdón que la foto está un poquillo borrosa, pero es que me gusta mucho este dibujo del solecito alegre y radiante que vi el otro día.)

El problema es que muchas veces nos cuesta reconocer nuestro propio valor, y no nos parece que lo que hagamos o dejemos de hacer vaya a marcar ninguna diferencia… Si este es tu caso, te invito a que te sientes con papel y lápiz y hagas una lista de acciones tuyas que hayan tenido un impacto positivo en otras personas, por pequeño que fuera. En todos esos momentos, tu luz ha brillado para ellos.

Ojo, que no estoy hablando de vanagloriarnos ni de presumir en exceso, forzando el mostrar a los demás lo buenos que somos y lo bien que lo hacemos… La luz de una lámpara no se impone ni avasalla, sino que simplemente fluye, iluminando tranquilamente a su alrededor.

De la misma manera, cada uno podemos dejar surgir nuestra aportación al mundo según nuestros talentos y nuestro propio estilo, y humildemente ponerla a disposición de quien sea que le venga bien. Sin engrandecernos, pero también sin empequeñecernos. Sin hacernos de menos, ni de más. Sin tapar nuestra luz. Atreviéndonos a brillar.

Parte de mi aportación, por ejemplo, es este blog. ¿Cuál es la tuya?

Palabras intraducibles: networking

Hoy vamos a retomar la seccíón de palabras y frases intraducibles de este blog con un término que se utiliza muchísimo en inglés, sobre todo en entornos laborales y de empresa, y que en español yo creo que la mayoría de las veces ya ni siquiera se intenta traducir: networking.

El diccionario Merriam-Webster define el networking como «el intercambio de información o servicios entre personas, grupos o instituciones, específicamente cultivando relaciones productivas para el empleo o los negocios». Este término viene de convertir la palabra «network» (red) en un verbo, y a mí me encanta porque condensa y transmite muy bien su significado: trabajar en tu red de contactos para expandirla y fortalecerla (también se podría leer como net+working, literalmente trabajar en tu red).

En muchos entornos laborales (por no decir todos), así como en la vida en general, el networking es sumamente importante, aunque a veces no lo veamos, o tardemos en darnos cuenta. Recuerdo que a mí misma me costó bastante en su día deshacerme de la creencia de que «charlar con la gente en el trabajo» no era realmente trabajar… Y ahora sí que le veo muchísimo valor, le dedico bastante más atención, y disfruto a lo grande cuando tengo la ocasión de relacionarme en persona, como el viernes pasado, que pude pasar el día en nuestra oficina de Galway y (re)encontrarme con varios compañeros (¡gracias chicos!).

Dicho esto, me parece que muchos tenemos una relación de un poco amor-odio con el networking, así que aquí van unas cuantas frases (traducidas por mí) que espero que ayuden a añadir perspectiva, empezando por el mensaje de esta foto, porque al fin y al cabo, de eso se trata: «Cuando las personas se apoyan unas a otras, pueden pasar cosas maravillosas».

Page of a book, with colourful drawings of a smiley face, a rainbow, a heart, a star, a butterfly and a flower, and the test "When people support each other, amazing things can happen"

(Foto de una página del libro Be kind, be cool, be you! de Nikki Miles).

El networking va más de cultivar que de cazar.
Va de cultivar relaciones.

Ivan Misner

El networking no consiste sólo en conectar personas. Se trata de conectar a las personas
unas con otras, conectarlas con ideas,
conectarlas con oportunidades.

Michele Jennae

Todo el mundo que conozcas
va a saber algo que tú no sabes.

Bill Nye

 Y por último, mi favorita:

El networking hecho con integridad hace que todos los participantes quieran formar parte de un canal humano por el que poder intercambiar energía y recursos. A veces se da más de lo que se recibe, y otras veces, se recibe más de lo que se da. No es cuestión de llevar la cuenta.

Chris London

Y a ti, ¿qué tal se te da el networking? ¿Y qué valor le das en tu día a día?

¿Círculo, o espiral?

El otro día, hablando con un amigo sobre cosas de la vida, él se lamentaba de «volver a encontrarse en el mismo sitio» en el que estaba hace más de un año, como si, en lugar de avanzar, le hubiera dado la vuelta a un círculo para volver a acabar en el mismo punto. ¿Te suena?

Y es que, como dice el refrán, el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Y quien dice dos, dice tres, o diez, o veinte… A veces hay piedras con las que nos seguimos tropezando toda la vida.

Pero, ¿Y si aprovecháramos cada uno de esos tropezones para aprender? ¿Y si, en vez de lamentarnos o de maldecir la piedra, observáramos lo que pasa a nuestro alrededor (y todavía más importante: dentro de nosotros) cada vez que reaparece?

El día que consigamos dominar esta habilidad nos daremos cuenta que en realidad el recorrido no es un círculo, es una espiral: a cada vuelta vamos profundizando y volviéndonos un poquito más sabios, y auque de vez en cuando vuelvan a aparecer los mismos retos de antes, ya no serán exactamente iguales, porque habremos adquirido nuevos recursos y herramientas para enfrentarnos a ellos de manera diferente.

Photo of a flattened dark blue paper spiral on a clear background

(Foto de una espiral decorativa de papel, que plegada se asemeja mucho a un círculo, pero que al estirarla, vemos que no lo es)

¿Se entiende la idea? Aquí os dejo también un poema de Portia Nelson que creo que lo ilustra muy bien:

 Autobiografia en cinco capítulos

Capítulo Uno
Voy andando por la calle.
Hay un agujero profundo en la acera.
Me caigo dentro.
Estoy perdida… No sé que hacer.
No es culpa mía.
Tardo siglos en salir.

Capítulo Dos
Voy por la misma calle.
Hay un agujero profundo en la acera.
Hago como que no lo veo.
Me vuelvo a caer.
No me puedo creer que me haya caído en el mismo sitio.
Pero no es culpa mía.
Todavía tardo bastante en salir.

Capítulo Tres
Voy por la misma calle.
Hay un agujero profundo en la acera.
Veo que está ahí.
Aun así, me caigo. Es un hábito,
Pero tengo los ojos abiertos.
Sé donde estoy.
Es culpa mía.
Salgo rápidamente.

Capítulo Cuatro
Voy por la misma calle.
Hay un agujero profundo en la acera.
Lo esquivo.

Capítulo Cinco
Voy por otra calle.

¿Círculo, o espiral? Tú eliges.

Mala memoria

A veces, cuando pienso en ideas que pueden ser interesantes para escribir en el blog, me pasa que no me acuerdo de si ya he escrito antes sobre un tema determinado o no, y me tengo que poner a buscar palabras clave en los archivos para confirmar que no me estoy repitiendo más de la cuenta.

La semana pasada dije que os iba a explicar un ejercicio muy sencillo para clarificar valores… Pues resulta que ya os lo conté en junio del año pasado, en este artículo: cosas que importan.

Y el artículo de hoy se iba a titular «Decisiones», pero me he dado cuenta de que ese título ya lo utilicé hace algo más de un año, y precisamente para compartir una de las dos citas que me habían venido a la mente para hoy. ¡Qué mala memoria tengo a veces!

Pero bueno, no está de más el volver a visitar algunos temas, y como todavía tengo la otra cita que quería compartir y una más que me ha surgido por el camino, pues allá voy.

Vista del puente de cuerda de Carrick-a-Rede en Irlanda del Norte, rodeado de acantilados y mar, con una trayectoria que conecta dos tierras en un entorno natural.

(Foto del famoso puente de cuerda de Carrick-a-Rede, en Irlanda del Norte, que visitamos hace unos meses. ¿Cruzar, o no cruzar? Esa es la cuestión.)

¿Qué tal se te da tomar decisiones?

Yo siempre me he considerado bastante indecisa, pero me he dado cuenta de que, con los años, he ido mejorando: todavía sigo pensándome bastante las cosas, eso no lo voy a poder evitar, pero al menos ahora entro antes en acción, mucho antes en algunos casos, en lugar de quedarme paralizada en la indecisión o procrastinando por no equivocarme, como me pasaba antiguamente.

Ahora que lo pienso, creo que el coaching ha tenido mucho que ver en todo esto. Tal y como explico en este otro artículo, el coaching está muy enfocado en el presente y el futuro: en tener claro dónde estamos y adónde queremos llegar, y en dar pasos conscientes y decididos en dirección al objetivo. Pero además, el coaching nos ayuda a abrir la mente: a vernos como personas capaces y llenas de recursos, personas que pueden conseguir muchas cosas (quizá no todas, pero sí muchas), y a ver el mundo como un entorno lleno de posibiliidades, donde hay múltiples maneras de resolver cada problema, y donde cada paso que damos nos trae nuevos aprendizajes, sobre todo cuando no acertamos a la primera.

Y a lo largo del camino, toca tomar decisiones, lo cual a veces no es fácil, pero es necesario… Aquí va la primera cita de hoy para reflexionar un poco (gracias Luis):

Decisiones fáciles, vida difícil.
Decisiones difíciles, vida fácil.

Jerzy Gregorek

¿Qué te parece? Es un poco durilla, pero si lo piensas, es cierto: muchas veces optamos por la salida fácil o cómoda a corto plazo, ya sea en cuestión de hábitos saludables o de muchas otras cosas, porque no vemos (o no queremos ver) las consecuencias a largo plazo.

También es verdad que nuestro cerebro no nos ayuda precisamente con esto: él vive siempre en el presente y su objetivo es que sobrevivamos, así que nuestro piloto automático siempre va a ser cortoplacista, y por eso una hamburguesa nos va a atraer siempre más que una ensaladita, no vaya a ser que luego nos muramos de hambre. Por suerte, y aunque nos cueste un poco más de esfuerzo y cierta incomodidad pasajera, podemos sobreescribir esos impulsos cortoplacistas y tomar decisiones más equilibradas (con la comida y con todo lo demás). Y después, practicando esos nuevos comportamientos hasta convertirlos en hábitos, nos lo podemos poner mucho más fácil a largo plazo.

Por cierto, no debería hacer falta decirlo, pero lo diré igualmente por si acaso: tomar decisiones como un adulto responsable implica aceptar plenamente las consecuencias. Lo cual significa cero quejas, y cero echarle la culpa a los demás. Y hablando de culpa, aquí va la segunda frase de hoy, que espero que ayude un poco a quitarle hierro al asunto (gracias Hernán, esta me la enseñaste tú hace muchos años):

En la naturaleza no hay premios ni castigos, lo que hay son consecuencias.

Robert Green Ingersoll

Nuestra tradición judeocristiana nos ha enseñado a ponerle a todo la etiqueta de «bueno» o «malo», y a creer que todo lo «bueno» es recompensado (tal vez en la otra vida), y todo lo «malo», castigado. Pero en la vida las cosas raramente son tan en blanco y negro, y además, el sentirnos culpables no va a solucionar nada, así que os propongo otro planteamiento: el de que todas nuestras acciones tienen sus consecuencias, y esas consecuencias pueden favorecer y ayudar (a los demás, y también a nosotros), o todo lo contrario, perjudicar.

¿Qué tipo de consecuencias queremos generar? Cambiemos la culpa por la responsabilidad.

Todo lo que tenemos

Esta semana se me ha pasado volando, ¡Ya es domingo otra vez! Y para cuando leáis esto, será probablemente lunes.

Photo of a three-faced clock with the letters "THE GATE CLOCK" underneath

(Foto de un reloj muy chulo que hay a la puerta de un pub en el aeropuerto de Dublín)

Para variar, ando con bastante lío, y no tengo mucho tiempo hoy para sentarme a escribir un artículo largo. Pero sí que tengo tiempo de compartir con vosotros una cita precisamente sobre este tema (en español no suena tan bien como en inglés, pero la idea se entiende, espero):

Todo lo que tenemos es tiempo y opciones. Seamos sabios con ambos.

Carson Anekeya

Da que pensar, ¿Verdad? Yo quizá la cambiaría a «recursos y opciones», ya que al fin y al cabo, el tiempo es un recurso, como lo son también por ejemplo nuestras habilidades, nuestra capacidad física y mental, nuestro nivel de salud y energía, y por supuesto, otros recursos materiales y económicos.

Y las decisiones que tomamos constantemente, ya sea de forma consciente o no, tienen que ver con la forma en la que utilizamos esos recursos para satisfacer nuestras necesidades y deseos. Y ahí es donde entran en juego dos palabras clave, en mi opinión: prioridades y valores.

Porque en realidad, esa falta de tiempo de la que tan a menudo nos quejamos no es más que un síntoma. Los problemas de «gestión del tiempo» son en el fondo problemas de gestión de prioridades, porque muchas veces no las tenemos claras, y nos dejamos llevar por la vida, intentando llegar a todo lo que se nos pone por delante, y agotándonos por el camino.

Por eso viene muy bien invertir un poco de nuestro precioso tiempo en sentarnos a reflexionar sobre nuestros valores, que son realmente lo que determina nuestras prioridades. ¿Qué es lo que consideramos más importante en la vida?

La semana que viene os puedo explicar un ejercicio muy sencillo para clarificar valores. Hasta entonces, si os parece, os propongo reflexionar durante la semana sobre todos los recursos que tenéis a vuestra disposición (y qué mejor ocasión para dar gracias por ellos), y también a observar las decisiones que vais tomando día a día, indagando un poquito en la necesidad o deseo que se esconde detrás de cada una. Y quién sabe, a lo mejor descubrís algo sorprendente sobre vosotros mismos…

Herman@s

Dicen que quien tiene un amigo, tiene un tesoro. Yo me permito añadir que quien tiene un hermano o hermana, tiene un tesoro todavía mayor. Yo tengo la suerte de tener no uno ni dos, sino cuatro tesoros: dos hermanos y dos hermanas, y este fin de semana he podido reunirme con todos ellos.

Scrabble-like letters forming the words GALINDO GARCIA, surrounded by six scattered scrabble-like pieces: a star and lettters J, A, M, C and B, all of them against a green background

Herman@s, he aprendido tanto de vosotros, y tengo tantas cosas que agradeceros, que no sé ni por dónde empezar. Algún día escribiré una lista. De momento, hoy os pongo aquí unas citas sobre hermanos (y hermanas) que me han resonado mucho:

Hermanos: hijos de los mismos padres, perfectamente normales hasta que se juntan.

Sam Levenson

Dicen que independientemente de la edad que tengas, cuando estás con tus hermanos, vuelves a la infancia.

Karen White

Para el resto del mundo, todos nos hacemos viejos. Pero para los hermanos y hermanas, no. Nos conocemos tal y como siempre fuimos. Sabemos cómo es el corazón del otro. Compartimos los chistes privados de la familia. Recordamos las disputas y los secretos, las penas y las alegrías. Vivimos sin que el tiempo nos afecte.

Clara Ortega

Mil gracias Javi, Ángel, Mamen y Cristina. Por cuidarme, enseñarme y quererme siempre. Un brindis por vosotros, y otro por nuestro hermano mayor, que nos quiere y nos cuida desde el cielo. Muchos besos.