Expresiones intraducibles: sueño atrasado

Este fin de semana nos lo hemos tomado con calma las niñas y yo, creo que todas necesitábamos descansar. Y nos ha venido súper bien, aunque no sé si habrá sido suficiente para el nivel de cansancio acumulado que llevábamos (y eso que sólo hace un mes que volvimos al cole).

Photo of a dark grey sofa with chaise long, in a well lit living room.

(Foto de nuestro antiguo sofá, del que nos despedimos hace un par de meses. La de siestas que me habré echado yo aquí…)

El otro día por casualidad, o más bien gracias a los algoritmos de Google, encontré un artículo en el que hablaban de que hoy en día vivimos en la sociedad del cansancio. Explicaba que muchos de nosotros vivimos en una situación de cansancio crónico, y lo peor es que ya lo hemos normalizado. Nuestra sociedad valora el estar siempre haciendo cosas, así que eso es lo que hacemos, llenar nuestro calendario hasta arriba para abarcar más, para conseguir más, e intentar así motivarnos y ser más felices. No hace falta que nos explote nadie; ya nos autoexplotamos nosotros. Y en cierto modo nos parece que descansar es perder el tiempo, algo que no nos podemos permitir.

¿El resultado? Estamos agotados, individual y colectivamente.

Pero en realidad, lo que no nos podemos permitir es no descansar. Y si no lo aprendemos por las buenas, lo aprenderemos por las malas.

La «expresión intraducible» de hoy es tener sueño atrasado, que es la manera en la que decimos en español que hemos dormido menos de lo que deberíamos, ya sea refiriéndonos a la noche anterior o a un periodo más largo de tiempo (incluso hay algún gracioso que dice que tiene sueño atrasado desde su primera comunión…)

Me gusta esta manera de expresarlo porque transmite la idea de que hay una cierta deuda, en este caso de tiempo, que hay que «pagar» para ponerse al día, para volver a la normalidad. Y precisamente ese «ponerse al día» es lo que transmite la expresión más cercana que he encontrado en inglés: having to catch up on sleep, tener que recuperar sueño.

La pena es que dicen los expertos que el sueño atrasado no se recupera nunca. No es tan fácil como dormir de más para compensar el día que dormiste de menos.

Pero entonces, ¿Qué podemos hacer? Se me ocurren unas cuantas cosas:

  • Despréndete de la carga de querer estar al día en todo. La lista de tareas SIEMPRE va a ser más larga que lo que da tiempo a hacer.
  • Recuerda que en la vida todo se reduce a prioridades: ¿A qué le estás dedicando más tiempo y atención? Pues esas son ahora mismo tus prioridades, las hayas elegido conscientemente o no.
  • Tómate el tiempo de reflexionar sobre tus valores, y ellos te ayudarán a establecer tus prioridades, para asegurarte de que estás invirtiendo el tiempo en cosas que de verdad importan.
  • Una vez claras las prioridades, revisa tu lista de tareas y mira a ver qué puedes ajustar según lo urgente o importante que sea cada cosa.
  • Póntelo fácil con las tareas que queden en la lista, eligiendo hacerlas en vez de obligándote.
  • Mantente alerta a las señales de tu cuerpo; te avisarán cuando el ritmo que lleves no sea sostenible.

¿Qué te parecen estas sugerencias? Y me he guardado la mejor para el final…

Una cosa que me ayuda muchísimo a mí es considerar el descanso y el autocuidado como parte de mi trabajo: si no me cuido y no descanso bien, mis facultades físicas y mentales no son las mismas, y no puedo estar al cien por cien en mi función de madre, de analista o de coach.

Soy consciente de que todo esto lo digo mientras escribo este post a las tantas de la noche, así que, como veis, todavía me queda para cumplir mi propio consejo al cien por cien. Pero también os digo que ahora le dedico mucha más atención al descanso que hace años, y lo que es más importante: ya no me siento culpable por descansar, dormir y «perder el tiempo» de vez en cuando.

Día de la gratitud

Hoy, 21 de septiembre, según algunas fuentes, es el día mundial de la gratitud. Y digo según algunas fuentes porque eso de los días «mundiales» e «internacionales» a veces depende de a quién le preguntes… Por ejemplo, el «día internacional del libro» que en España celebramos el 23 de abril no coincide con el «world book day» de algunos países de habla inglesa, que se celebra el primer jueves de marzo.

Y por lo que leo en internet, no hay que confundir el día de la gratitud, que es hoy, con el día del agradecimiento, que es el 11 de enero… No tengo cien por cien clara la diferencia entre los dos, pero se me ocurre que la gratitud se refiere más a apreciar todo lo bueno que tenemos, alegrarnos por ello y dar gracias, así en general, mientras que el agradecimiento puede ser un acto mucho más concreto de dar las gracias a personas específicas por el impacto positivo que han tenido en nuestras vidas.

Sea como fuere, me parece que cualquier día es bueno para pararnos un poquito a reflexionar y agradecer (en general y en particular) las cosas que tenemos y que nos pasan en esta vida.

Outside view of the Hall of the Ambassadors, in the Alhambra, in Granada, Spain

(Foto de nuestra visita a la Alhambra de Granada, uno de los sitios que hemos tenido la suerte de ir a ver este año.)

El agradecimiento es uno de los temas recurrentes de este blog; me parece un hábito fundamental para poder ir avanzando y progresando en la vida, además de para sufrir menos por el camino. Aquí tienes unos cuantos artículos que te pueden dar ideas de cómo enfocarlo:

Y tú, ¿por qué das gracias hoy?

¡Misión cumplida!

¡Hoy toca celebración! Después de tres años practicando y creciendo como coach, y habiendo superado retrasos y bloqueos varios, al fin me he lanzado a la piscina, me he presentado a la certificación de ACC, ¡y he aprobado!

Photo of a board with two pieces of paper held by magnets - the left image is a drawing to illustrate coaching, and the right image is the ICF credential badge from ICF

(Foto de un trocito del «vision board» que tengo en la pared de mi habitación. La idea es poner imágenes que te ayuden a visualizar tus objetivos y acercarte a ellos.)

El Associate Certified Coach (ACC) es el primer nivel de certificación de la Federación Internacional de Coaching (ICF), la institución de coaching más reconocida y extendida en el mundo entero. Una parte fundamental de la labor de ICF es la de establecer unos estándares de calidad y un código ético para la profesión del coaching, que actualmente no está regulada, y que puede confundirse muy fácilmente con otras profesiones de ayuda, como la consultoría, el mentoring o la psicoterapia.

Los requisitos para certificarse incluyen cierto número de horas de formación, horas de mentorado y horas de práctica haciendo sesiones de coaching, además de aprobar un examen. Y ahora entiendo por qué: todos esos elementos se complementan entre sí, combinando teoría y práctica, acción y reflexión, para un aprendizaje mucho más completo.

Yo sé que esto no es más que otro paso en el camino, pero para mí, es un paso tremendamente importante, por dos razones.

  • Primero, porque así demuestro al mundo que esto del coaching es algo que me tomo muy en serio, y que estoy alineada con los más altos estándares y el código ético de esta profesión. Ahora puedo ofrecer garantía de calidad en mis servicios con un criterio objetivo que los avale.
  • Y segundo, porque de paso también me demuestro a mí misma que, efectivamente, estoy haciendo las cosas bien, lo cual me da aún más tranquilidad y confianza. Y digo bien, que no perfectas…

Mil gracias a D´Arte Human & Business School por la formación que lo empezó todo (mi querida 15), a Stephen Clements por ser un mentor extraordinario, a todos los coachees con los que he tenido el privilegio de trabajar, dentro y fuera de Fidelity, y a ExpertCoach por sus materiales de preparación para el examen.

De momento, ¡prueba superada! Pero la aventura continúa, esto no se acaba nunca…

Manos a la obra

Ahora ya sí que sí: estamos en septiembre, y toca ponerse manos a la obra.

Es hora de volver a la rutina (que no monotonía), o más bien de crear una rutina nueva, porque cada año es diferente, aunque cambie sólo un poco (y en nuestro caso, este año cambia bastante, a ver qué tal se nos da).

También es buen momento para pasar página y empezar nuevos proyectos. Muchos aprovechan la vuelta al cole para apuntarse al gimnasio o empezar a aprender algo nuevo, y eso bien lo saben las empresas publicitarias… (Por cierto, yo hace mucho que no veo ya la tele convencional, pero hace años recuerdo que en septiembre solía haber un montón de anuncios de coleccionables por fascículos, ¿seguirán todavía de moda? ¿O será ya cosa del pasado? ¿Habrá aún quien los compre?)

El otro día estaba escuchando anuncios por la radio, y me vino a la cabeza este chiste de Mafalda:

Mafalda comic strip, by Quino - Mafalda watching ads on TV

Os describo la imagen, son cuatro viñetas:

  • Mafalda apaga el televisor (¡click!) mientras dice: ¡«Use», «Compre», «Tome», «Coma», «Pruebe»!… ¡EEEEEEEH!… ¿Qué creen que somos?
  • Se queda sentada con cara de preocupación, pensando: ¿Y qué somos?
  • En silencio, vuelve a encender el televisor (¡click!), y se vuelve a sentar.
  • Viendo la tele otra vez, piensa: Los muy malditos saben que todavía nosotros no lo sabemos.

¿Qué os parece? Lo que me encanta de las tiras de Mafalda, y del trabajo de Quino en general, es que su temática y sus mensajes siguen siendo muy relevantes hoy en día, más de cuarenta o cincuenta años después de su publicación. Los tiempos cambian, por supuesto, y en algunos detalles sí que se nota el paso del tiempo, pero por lo general, han envejecido sorprendentemente bien.

O quizá no tan sorprendentemente, porque en el fondo, las personas no cambiamos tanto, y hay muchísimos patrones que se repiten… Así como a Mafalda y sus amigos les costaba creer que sus padres hubieran crecido sin televisión, a nuestros hijos ahora les cuesta imaginarse cómo crecimos nosotros sin internet ni teléfonos móviles, y a la siguiente generación le costará concebir la vida sin inteligencia artificial.

Lo que Quino hizo fenomenal fue conseguir retratar en clave de humor la naturaleza del ser humano, con todas sus paradojas y contradicciones. Con reflexiones aparentemente sencillas pero que son en realidad muy potentes. Algún día os pondré más viñetas de las suyas para que reflexionemos juntos.

Pero volvamos al tema de hoy: ¿Por qué he puesto precisamente esta viñeta? Porque si no sabemos quiénes somos ni lo que queremos, nos dejamos influir mucho más fácilmente por los intereses de otras personas. Y eso, a la larga, pasa factura.

Si no definimos nuestros propios objetivos, acabamos trabajando para los de los demás. Es así de simple.

Séneca lo explicó de esta manera:

No hay viento favorable para el que no sabe adónde va.

Y Gary Lew lo dijo así (este lo tengo en un imán de nevera):

Este es tu mundo. Dale forma tú, que si no, lo van a hacer otros.

Y tú, ¿Cómo quieres darle forma a tu mundo, empezando este mes de septiembre? ¿Qué quieres conseguir este curso?

Blogueando, que es gerundio

Hace poco me he enterado de que tal día como hoy, 31 de agosto, se celebra World Blog Day, el día mundial de los blogs (no confundir con el día internacional de los blogueros, que por lo visto ya se celebró el día 5 de este mismo mes).

Y la verdad es que me hace ilusión que haya un día específico para celebrar los blogs, porque entre mis múltiples y variadas identidades, incluyo orgullosamente la de bloguera.

Casualmente, justo esta semana me he encontrado por casa y me he leído este libro de Pedro Mañas, La vida secreta de Rebecca Paradise, donde la protagonista se inventa una identidad completamente nueva a través de su blog (o su glob, como ella lo llama). Está muy chulo y tiene su mensaje; os lo recomiendo, chicos y chicas.

Cover of a book for kids in Spanish, "The secret life of Rebecca Paradise"

El mes que viene se cumplirán veinte años de mi llegada a Irlanda (¡madre mía, veinte años!), y con ello la inauguración de mi primer blog, que también se llamaba Binarywords y que estaba escrito sólo en español. Por aquel entonces, bloguear estaba de moda, era algo relativamente nuevo, y varios de mis amigos escribían blogs también… A mí personalmente me vino fenomenal eso de reflexionar por escrito sobre mi día a día; me ayudó un montón en aquellos años de tanto cambio y crecimiento (¡y caos!), y me sigue ayudando inmensamente hoy en día, considero que es una herramienta fabulosa. Pero lo mejor fue que blogueando descubrí una vena creativa que ni sabía que tenía: podríamos decir que encontré mi voz.

Hoy en día, internet ha evolucionado mucho y los formatos de publicación de contenidos han cambiado, pero la necesidad de los seres humanos de expresarse y de lanzar sus ideas al mundo sigue siendo la misma, así que se han ido inventando nuevas maneras de bloguear, así como nuevas plataformas. Ahora se lleva más el microblogging, o sea, formato corto, a ser posible con vídeos, reels y demás, para hacerlo más atractivo y que cueste menos esfuerzo absorber la información. Yo tengo que reconocer que estoy un poco chapada a la antigua, y sigo prefiriendo mi página en blanco todas las semanas, para explayarme soltando mis parrafadas, y luego ya, que las lea el que las busque, o el que se las encuentre.

Por cierto, hablando de plataformas, estoy intentando integrar este blog de WordPress con mi cuenta de Substack, y que los artículos se publiquen automáticamente, como ya lo hacen en LinkedIn, Facebook e Instagram. Mucho me temo que la integración va a ser más bien manual, pero bueno, creo que voy a poder publicar también por ahí, seguiremos informando.

De momento, si te apetece seguir explorando los más de doscientos artículos que están ya escritos aquí en el glob, lo más fácil es irte al archivo, ahí los encontrarás todos. ¡Gracias por leerme!