Avances

Hace mucho que no pongo una cita aquí en el blog… Hoy justo al abrir una pestaña nueva de Google me ha salido esta, y me ha encantado:

De todas las cosas que pueden mejorar las emociones, la motivación y las percepciones durante una jornada de trabajo, la más importante es sentir que se avanza en la realización de un trabajo significativo.

Teresa Amabile

¿Qué te parece? ¿Estás de acuerdo? Y yo añadiría: no sólo en el ámbito profesional, sino en todos los aspectos de la vida. Sentir que avanzamos, que progresamos en algo que nos importa, aunque sea muy poquito a poco, es fundamental para mantenernos motivados y activamente involucrados en cualquier actividad o proyecto.

Es más, la manera adecuada de avanzar en la mayoría de los casos es precisamente poco a poco, por un lado porque muchas veces el tiempo o las circunstancias no nos permiten más, pero también porque la manera más efectiva de conseguir cambios duraderos (ya sea a nivel personal o de un equipo u organización) es ir incorporando pequeños cambios paulatinamente, en lugar de intentar cambiar demasiadas cosas a la vez.

Dicho esto, a veces sí que es verdad que hay ocasiones en las que parece que se avanza un montón de golpe, como cuando hay un gran descubrimiento científico. Pero como todos sabemos, los grandes descubrimientos científicos no ocurren de la noche a la mañana: hay un montón de trabajo previo por detrás que los que lo vemos desde fuera no podemos ver ni apreciar. Y de la misma manera, a veces ni nosotros nos damos cuenta de todo lo que hemos avanzado hasta que un buen día miramos atrás y nos damos cuenta del camino recorrido.

Page of a colourful book, with a pink and purple striped background. and a bright yellow star-like shape with the message "Tiny bits of progress add up to big results"

(Página del libro Be kind, be cool, be you! de Nikki Miles, una colección de frases inspiradoras acompañadas de coloridas ilustraciones. En este caso, el mensaje es algo así como: «La suma de pequeños avances produce grandes resultados».)

Y a ti, ¿cuál es la actividad o proyecto que más te importa en este momento? ¿Y qué estás haciendo o vas a hacer cada día para asegurarte de seguir avanzando?

Día de la gratitud

Hoy, 21 de septiembre, según algunas fuentes, es el día mundial de la gratitud. Y digo según algunas fuentes porque eso de los días «mundiales» e «internacionales» a veces depende de a quién le preguntes… Por ejemplo, el «día internacional del libro» que en España celebramos el 23 de abril no coincide con el «world book day» de algunos países de habla inglesa, que se celebra el primer jueves de marzo.

Y por lo que leo en internet, no hay que confundir el día de la gratitud, que es hoy, con el día del agradecimiento, que es el 11 de enero… No tengo cien por cien clara la diferencia entre los dos, pero se me ocurre que la gratitud se refiere más a apreciar todo lo bueno que tenemos, alegrarnos por ello y dar gracias, así en general, mientras que el agradecimiento puede ser un acto mucho más concreto de dar las gracias a personas específicas por el impacto positivo que han tenido en nuestras vidas.

Sea como fuere, me parece que cualquier día es bueno para pararnos un poquito a reflexionar y agradecer (en general y en particular) las cosas que tenemos y que nos pasan en esta vida.

Outside view of the Hall of the Ambassadors, in the Alhambra, in Granada, Spain

(Foto de nuestra visita a la Alhambra de Granada, uno de los sitios que hemos tenido la suerte de ir a ver este año.)

El agradecimiento es uno de los temas recurrentes de este blog; me parece un hábito fundamental para poder ir avanzando y progresando en la vida, además de para sufrir menos por el camino. Aquí tienes unos cuantos artículos que te pueden dar ideas de cómo enfocarlo:

Y tú, ¿por qué das gracias hoy?

Manos a la obra

Ahora ya sí que sí: estamos en septiembre, y toca ponerse manos a la obra.

Es hora de volver a la rutina (que no monotonía), o más bien de crear una rutina nueva, porque cada año es diferente, aunque cambie sólo un poco (y en nuestro caso, este año cambia bastante, a ver qué tal se nos da).

También es buen momento para pasar página y empezar nuevos proyectos. Muchos aprovechan la vuelta al cole para apuntarse al gimnasio o empezar a aprender algo nuevo, y eso bien lo saben las empresas publicitarias… (Por cierto, yo hace mucho que no veo ya la tele convencional, pero hace años recuerdo que en septiembre solía haber un montón de anuncios de coleccionables por fascículos, ¿seguirán todavía de moda? ¿O será ya cosa del pasado? ¿Habrá aún quien los compre?)

El otro día estaba escuchando anuncios por la radio, y me vino a la cabeza este chiste de Mafalda:

Mafalda comic strip, by Quino - Mafalda watching ads on TV

Os describo la imagen, son cuatro viñetas:

  • Mafalda apaga el televisor (¡click!) mientras dice: ¡«Use», «Compre», «Tome», «Coma», «Pruebe»!… ¡EEEEEEEH!… ¿Qué creen que somos?
  • Se queda sentada con cara de preocupación, pensando: ¿Y qué somos?
  • En silencio, vuelve a encender el televisor (¡click!), y se vuelve a sentar.
  • Viendo la tele otra vez, piensa: Los muy malditos saben que todavía nosotros no lo sabemos.

¿Qué os parece? Lo que me encanta de las tiras de Mafalda, y del trabajo de Quino en general, es que su temática y sus mensajes siguen siendo muy relevantes hoy en día, más de cuarenta o cincuenta años después de su publicación. Los tiempos cambian, por supuesto, y en algunos detalles sí que se nota el paso del tiempo, pero por lo general, han envejecido sorprendentemente bien.

O quizá no tan sorprendentemente, porque en el fondo, las personas no cambiamos tanto, y hay muchísimos patrones que se repiten… Así como a Mafalda y sus amigos les costaba creer que sus padres hubieran crecido sin televisión, a nuestros hijos ahora les cuesta imaginarse cómo crecimos nosotros sin internet ni teléfonos móviles, y a la siguiente generación le costará concebir la vida sin inteligencia artificial.

Lo que Quino hizo fenomenal fue conseguir retratar en clave de humor la naturaleza del ser humano, con todas sus paradojas y contradicciones. Con reflexiones aparentemente sencillas pero que son en realidad muy potentes. Algún día os pondré más viñetas de las suyas para que reflexionemos juntos.

Pero volvamos al tema de hoy: ¿Por qué he puesto precisamente esta viñeta? Porque si no sabemos quiénes somos ni lo que queremos, nos dejamos influir mucho más fácilmente por los intereses de otras personas. Y eso, a la larga, pasa factura.

Si no definimos nuestros propios objetivos, acabamos trabajando para los de los demás. Es así de simple.

Séneca lo explicó de esta manera:

No hay viento favorable para el que no sabe adónde va.

Y Gary Lew lo dijo así (este lo tengo en un imán de nevera):

Este es tu mundo. Dale forma tú, que si no, lo van a hacer otros.

Y tú, ¿Cómo quieres darle forma a tu mundo, empezando este mes de septiembre? ¿Qué quieres conseguir este curso?

Blogueando, que es gerundio

Hace poco me he enterado de que tal día como hoy, 31 de agosto, se celebra World Blog Day, el día mundial de los blogs (no confundir con el día internacional de los blogueros, que por lo visto ya se celebró el día 5 de este mismo mes).

Y la verdad es que me hace ilusión que haya un día específico para celebrar los blogs, porque entre mis múltiples y variadas identidades, incluyo orgullosamente la de bloguera.

Casualmente, justo esta semana me he encontrado por casa y me he leído este libro de Pedro Mañas, La vida secreta de Rebecca Paradise, donde la protagonista se inventa una identidad completamente nueva a través de su blog (o su glob, como ella lo llama). Está muy chulo y tiene su mensaje; os lo recomiendo, chicos y chicas.

Cover of a book for kids in Spanish, "The secret life of Rebecca Paradise"

El mes que viene se cumplirán veinte años de mi llegada a Irlanda (¡madre mía, veinte años!), y con ello la inauguración de mi primer blog, que también se llamaba Binarywords y que estaba escrito sólo en español. Por aquel entonces, bloguear estaba de moda, era algo relativamente nuevo, y varios de mis amigos escribían blogs también… A mí personalmente me vino fenomenal eso de reflexionar por escrito sobre mi día a día; me ayudó un montón en aquellos años de tanto cambio y crecimiento (¡y caos!), y me sigue ayudando inmensamente hoy en día, considero que es una herramienta fabulosa. Pero lo mejor fue que blogueando descubrí una vena creativa que ni sabía que tenía: podríamos decir que encontré mi voz.

Hoy en día, internet ha evolucionado mucho y los formatos de publicación de contenidos han cambiado, pero la necesidad de los seres humanos de expresarse y de lanzar sus ideas al mundo sigue siendo la misma, así que se han ido inventando nuevas maneras de bloguear, así como nuevas plataformas. Ahora se lleva más el microblogging, o sea, formato corto, a ser posible con vídeos, reels y demás, para hacerlo más atractivo y que cueste menos esfuerzo absorber la información. Yo tengo que reconocer que estoy un poco chapada a la antigua, y sigo prefiriendo mi página en blanco todas las semanas, para explayarme soltando mis parrafadas, y luego ya, que las lea el que las busque, o el que se las encuentre.

Por cierto, hablando de plataformas, estoy intentando integrar este blog de WordPress con mi cuenta de Substack, y que los artículos se publiquen automáticamente, como ya lo hacen en LinkedIn, Facebook e Instagram. Mucho me temo que la integración va a ser más bien manual, pero bueno, creo que voy a poder publicar también por ahí, seguiremos informando.

De momento, si te apetece seguir explorando los más de doscientos artículos que están ya escritos aquí en el glob, lo más fácil es irte al archivo, ahí los encontrarás todos. ¡Gracias por leerme!

Un paseíto (o dos)

Continuando con el tema de aprovechar los días antes de que se nos acabe el verano y empiece el cole, este fin de semana hemos paseado un montón; ayer, por el norte, por el pueblo de Malahide y los alrededores del castillo, y hoy, por el sur, por Glendalough y Bray. ¡Gracias Cristina, Isabel e Irene!

Photo of a landscape with a hill on the left, trees on the right and grass fields in the middle, with a round stone tower rising in a distant field, against a cloudy sky. At the bottom there´s a water stream flanked by pebbles and rocks, and surrouded by plants

(Foto paisajística de esta mañana, con las ruinas del monasterio de Glendalough en la distancia.)

La verdad es que en Irlanda, cuando hace buen tiempo (o aunque llovizne un poco, ¿verdad chicas?) es una gozada pasear, ya sea por alguna ruta turística de las muchas que hay o simplemente por un parque local. Por todas partes hay cosas chulas que ver, muchas de ellas azules y verdes.

El color que más nos ha llamado la atención ha sido el verde, por supuesto, viviendo como vivimos en la Isla Esmeralda, que además contrasta muchísimo con nuestra Extremadura, tan reseca en verano (y este año, por desgracia, tan quemada). El azul estos días no tenía mucha intensidad, al estar nublado casi todo el rato, pero nosotras disfrutamos igualmente viendo laguitos y riachuelos varios, una pequeña cascada, y como colofón, el mar. El toque de sobriedad lo daba el gris piedra de los castillos y monasterios, y el de alegría y color, las flores que adornaban las calles, las casas y los campos a nuestro paso.

Lo dicho, una gozada. Y es que pasear tiene un efecto terapéutico, con beneficios para nuestra salud física, mental y emocional.

Yo tengo que reconocer que en general me cuesta salir de casa, sobre todo en invierno, y que muy aventurera de la naturaleza no soy. Pero luego, una vez que salgo, me encanta pasear, y noto que me sienta fenomenal, como creo que a casi todo el mundo. Así que, ya sabiéndolo, me busco las estrategias para salir aunque no me apetezca, porque sé que me vendrá bien y que lo agradeceré después.

Ya lo dijo Séneca hace varios siglos:

Debemos salir a caminar al aire libre, para que la mente se fortalezca y vigorice con un cielo despejado y mucho aire fresco.

Este curso me he propuesto mantener la costumbre de salir a pasear de vez en cuando. ¿Te apuntas?

Aprovechando los días

Ya llevo una semanita de vuelta en Irlanda después de las vacaciones, y en unos días llegarán también las niñas. Toca empezar a pre-preparar la vuelta al cole…

Este año me está volviendo a pasar lo que normalmente por estas fechas, lo bueno es que ya no me pilla de sorpresa: llego a Dublín con energIas renovadas y una lista mental de cosas que quiero hacer, y empiezo con muy buen pie. El primer día sobre todo es maravilloso, porque la lista de quehaceres es tan larga que no importa por dónde empiece; el tiempo siempre me cunde un montón, y me siento súper productiva.

Pero luego, a medida que avanzan los días, me voy dando cuenta de que el tiempo corre más deprisa de lo que corro yo completando cosas de la lista. Empieza a ser aparente que no me va a dar tiempo «a todo» (sobre todo cuando ese «todo» no deja de crecer, porque por el camino sigo añadiendo más cosas que se me ocurren), y ahí es cuando empiezo a agobiarme.

Si a eso le añadimos que estos últimos días de verano también me apetece descansar y disfrutar otro poquito antes de volver a la rutina del curso (por ejemplo viendo azul y verde, como diría mi amiga Bea), la lista se alarga más todavía… Y es que además, ¡nos está haciendo tiempo veraniego! Normalmente agosto en Irlanda no suele ser muy allá, pero este año está siendo la excepción, así que hay que aprovecharlo.

Total, que ya se me están acabando los días, y la casa sigue sin barrer (metafóricamente). Pero aun así, estoy contenta. ¿Por qué? Por varias cosas:

  • Porque sí que me estoy pudiendo quitar varias cosas pendientes que me pesaban desde hacía tiempo, con lo que siento que estoy avanzando.
  • Porque ya me tomo estos altibajos de otra manera, ya sé que así es como funciono, y me machaco menos por no conseguir la tarea imposible de terminar una lista infinita.
  • Y sobre todo, porque he ido redifiniendo mis conceptos de «ser productiva» y «aprovechar el tiempo», ampliándolos para incluir cosas importantes que antes no incluía.

El ocio también es tiempo productivo, cuando está bien equilibrado con el trabajo. Descansar también es aprovechar el tiempo. Y una charla con amigos, o un paseíto por el parque, bien se merecen la inversión de una tarde.

(Foto tomada el otro día en St. Stephen´s Green)

¿Y tú, de qué manera estás «aprovechando» estos días?

Cerrado por vacaciones (II)

Hace algo más de un año (trece meses, para ser exactos), escribí en este blog un post titulado Cerrado por vacaciones, desde el mismo sitio en el que estoy ahora: mi lugar feliz (mil gracias Javi y Fátima por acogernos estos días).

En aquel artículo os hablaba de los muchos cambios por los que estaba pasando, y de la nueva etapa que estaba empezando para mí y para mi familia.

Un año (y un mes) después, de nuevo siento que ha sido un año muy movido, con muchos cambios, y con otros tantos o más que vienen de camino, ya sea porque los hemos elegido y planeado o porque nos vengan de sorpresa.

Photo of a swimming pool at sunset

(Ando con un año de retraso con las fotos… Ésta es del verano pasado, y aún no le hace justicia a los atardeceres de este lugar).

El curso que viene va a ser interesante, con dos universitarias en casa (nos hace mucha ilusión que vengas, Isabel, te echaremos mucho de menos, Quique), y otras cosas más que ya os iré contando. De momento, todavía nos queda agosto para disfrutar.

Y cómo no, he encontrado una cita que creo que pega muy bien con el tema de hoy. En algún sitio oí o leí que a esta vida no venimos a ser felices, sino a resolver problemas, y estoy muy de acuerdo, aunque también creo que a través de esos problemas que vamos resolviendo y esos retos que vamos superando ganamos la capacidad de ser felices, sean cuales sean nuestras circunstancias.

La medida del éxito no es si tienes o no tienes un problema complicado con el que lidiar,
sino si ese problema es el mismo que tenías el año pasado.

John Foster Dulles

Idiomas

Saludos desde Alemania, donde estamos pasando las niñas y yo unos días con nuestros primos.

(Foto tomada ayer en el casco antiguo de Rotenburg, muy chulo)

Estamos aprovechando para aprender un poquito de alemán, que no sabemos casi nada, y bueno, es una sensación curiosa, me lo comentaba Alicia hace un par de días: estamos muy acostumbradas a dominar el idioma allá donde estemos (tenemos la suerte de que, sabiendo español e inglés, podemos viajar a un montón de sitios) y la verdad es que impone y agobia un poco lo de no poder comunicarnos por nosotras mismas… Gracias Carlos, Lourdes, Carlos, Yago, Alonso, Celia y Anna por ponérnoslo tan fácil 🙂

Como seguramente ya sabéis, el lenguaje y las lenguas o idiomas son temas que me parecen súper interesantes. Otro día ya me explayaré en un artículo más largo, y os contaré la distinción entre lengua y lenguaje, pero de momento, aquí tenéis unas cuantas citas relacionadas que me han gustado mucho y con las que estoy muy de acuerdo:

Un idioma diferente es una visión diferente de la vida.

Federico Fellini

La lengua es la hoja de ruta de una cultura. Te dice de dónde viene su gente y hacia dónde se dirige.

Rita Mae Brown

Aprender otro idioma no es solo aprender diferentes palabras para las mismas cosas, sino aprender otra forma de pensar sobre las cosas.

Flor Lewis

Nunca puedes entender un idioma hasta que entiendes al menos dos.

Geoffrey willans

Y una de mis favoritas:

Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo.

Ludwig Wittgenstein

¿Y tú, qué sabes decir en otros idiomas? ¿Y cómo han cambiado los límites de tu mundo gracias a eso?

¡A descansar!

Muchas veces asociamos el verano con las vacaciones, y las vacaciones con el descanso. Pero, ¿alguna vez os ha pasado que no ha sido así, sino más bien todo lo contrario?

Yo estas semanas me estoy dando cuenta de que ahora en verano no tengo menos cosas que hacer; de hecho, tengo más, Y cuando nos vayamos de vacaciones, que todavía faltan un par de semanas, también tendremos bastante ajetreo, como pasa a menudo con los viajes. Hasta el punto de que, al volver, me veo diciendo lo de aquel chiste de Mafalda, que necesito unas vacaciones para descansar de las vacaciones…

No sé si lo había comentado ya en el blog, pero me siento como si llevara muchos meses, incluso años, esperando una calma y una tranquilidad que no acaban de llegar.

Y que ahora sé que no van a a llegar así como por arte de magia.

Porque la calma y la tranquilidad no vienen por sí solas. Hay que atraerlas. Hay que crearlas. Y sobre todo, hay que dejarles hueco en la agenda.

Photo of the sea under a blue sky with a few white clouds

(Foto del mar, que por suerte, está como a unos cuarenta minutos de mi casa en coche, con lo que puedo permitirme el lujo de ir un ratito a verlo de vez en cuando sin tener que estar de vacaciones.)

Sí que es verdad que ahora en estos meses, con el buen tiempo (y esta semana en Irlanda hemos tenido un tiempo excepcional), es un poco más fácil bajar el ritmo, aunque sólo sea porque con el calor no nos queda más remedio… El verano es una ocasión estupenda para dedicarle tiempo y atención a una actividad fundamental para el ser humano: DESCANSAR.

Descansar física y mentalmente. Reponer fuerzas. Recargar pilas.

¿Y qué pasa si todavía tenemos trabajo que hacer? Pues por un lado, podemos replantearnos dónde cae cada tarea en las escalas de urgencia e importancia, para ver si podemos aligerar un poco la carga (que seguro que sí).

Por otro lado y en la medida de lo posible, podemos adoptar una actitud más relajada, más de «modo vacaciones», para dejar de ponernos presión innecesaria y empezar a caminar hacia un ritmo más sostenible.

Al hilo de esto, me ha parecido muy interesante esta cita de Gregorio Marañón:

El trabajo sin prisa es el mayor descanso para el organismo.

O sea, no dedicarnos a no hacer absolutamente nada (al menos, no todo el rato), sino a realizar nuestras tareas con más calma y sin agobios. Porque como decía John Steinbeck:

El arte de descansar forma parte del arte de trabajar.

Y como decía no sé muy bien quién (porque esta cita está en todas partes y no está claro el autor):

A veces, lo más productivo que puedes hacer es descansar.

Y tú, ¿cómo estás descansando este verano?

Enciende tu luz

Esta mañana he oído mencionar un pasaje de la Biblia que yo no conocía, o más bien que ya no recordaba, porque luego he visto que forma parte del sermón de la montaña, una lectura archiconocida del Evangelio. Seguramente lo habré escuchado un montón de veces en misa, aunque quizá este pasaje en concreto pase desapercibido justo después de las Bienaventuranzas.

Dice así:

Tampoco se enciende una lámpara para ponerla debajo de un cajón, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en casa. Así brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas acciones y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. (Mt 5, 15-16).

Esta cita nos recuerda que cada uno de nosotros tenemos algo que aportar en esta vida, y que no debemos ocultar esa aportación porque puede servir de ayuda y de guía a otras personas.

Drawing of a yellow sun against an orange background, with yellow dotted lines representing rays spreading in multiple directions

(Perdón que la foto está un poquillo borrosa, pero es que me gusta mucho este dibujo del solecito alegre y radiante que vi el otro día.)

El problema es que muchas veces nos cuesta reconocer nuestro propio valor, y no nos parece que lo que hagamos o dejemos de hacer vaya a marcar ninguna diferencia… Si este es tu caso, te invito a que te sientes con papel y lápiz y hagas una lista de acciones tuyas que hayan tenido un impacto positivo en otras personas, por pequeño que fuera. En todos esos momentos, tu luz ha brillado para ellos.

Ojo, que no estoy hablando de vanagloriarnos ni de presumir en exceso, forzando el mostrar a los demás lo buenos que somos y lo bien que lo hacemos… La luz de una lámpara no se impone ni avasalla, sino que simplemente fluye, iluminando tranquilamente a su alrededor.

De la misma manera, cada uno podemos dejar surgir nuestra aportación al mundo según nuestros talentos y nuestro propio estilo, y humildemente ponerla a disposición de quien sea que le venga bien. Sin engrandecernos, pero también sin empequeñecernos. Sin hacernos de menos, ni de más. Sin tapar nuestra luz. Atreviéndonos a brillar.

Parte de mi aportación, por ejemplo, es este blog. ¿Cuál es la tuya?